Las relaciones con China centran el debate político y económico en Paraguay luego de que el presidente Santiago Peña manifestara su postura en la Asamblea General de la ONU. Durante su intervención en Nueva York, el mandatario afirmó que el país no mantiene neutralidad sobre el Estrecho de Taiwán y pidió mayor integración para Taipéi. La declaración provocó el rechazo inmediato de Pekín y encendió las alarmas en el sector agropecuario nacional.
En su alocución, el jefe de Estado describió la situación en el estrecho asiático como una amenaza para la estabilidad internacional y promovió una presencia activa de la isla en el sistema de las Naciones Unidas. Frente a esto, el Ministerio de Relaciones Exteriores del gigante asiático manifestó un enérgico repudio institucional. La diplomacia de Pekín insistió en que Asunción debe acatar el principio de una sola China y considerar la voluntad de la mayoría ciudadana.
La presión comercial y el impacto en las exportaciones
El sector ganadero y sojero paraguayo observa con preocupación el actual escenario diplomático debido a las restricciones para ingresar sin intermediarios al mayor comprador mundial de alimentos. En la actualidad, la producción local se despacha a través de terminales fluviales y marítimas de Argentina o Brasil, lo que recorta los márgenes de ganancia en cada operación.
Durante el primer trimestre de 2026, los envíos de carne vacuna al exterior registraron un descenso interanual del 23 %, lo que representó una disminución del 11 % en los ingresos percibidos. Mientras tanto, el intercambio con el mercado asiático cerró en 2025 con un marcado desbalance: se importaron productos por más de 6.658 millones de dólares y apenas se exportaron bienes nacionales por 53 millones de dólares.
Geopolítica y acuerdos militares con Estados Unidos
Analistas internacionales atribuyen la firmeza del discurso oficial a los recientes compromisos de seguridad asumidos con la administración norteamericana. El canciller Rubén Ramírez y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, suscribieron a finales de 2025 un acuerdo que fija el estatus legal para tropas norteamericanas en suelo paraguayo, ratificado a inicios de 2026 por la Cámara de Diputados.
El vínculo bilateral con Taipéi, vigente desde 1957 bajo el régimen de Alfredo Stroessner, ha sostenido su presencia mediante cooperación técnica y financiera. Entre los programas figuran donaciones hospitalarias, proyectos habitacionales, becas universitarias y memorándums para centros tecnológicos. Sin embargo, diversos sondeos revelan que cerca de nueve de cada diez ciudadanos apoyan establecer relaciones con China para potenciar el comercio exterior.
El dilema de abrir relaciones con China frente al Mercosur
La postura diplomática paraguaya contrasta de forma notoria con la de sus socios regionales del Mercosur. Tanto Brasil como Argentina, Uruguay y Bolivia mantienen a Pekín como su socio primordial en materia comercial. Esta discrepancia representa un desafío para el bloque sudamericano, que busca coordinar negociaciones conjuntas con las autoridades chinas.
En su discurso, Peña omitió nombrar de forma directa a la potencia asiática y orientó sus argumentos hacia la seguridad en las cadenas de suministros tecnológicos. Aunque el país no produce componentes electrónicos, el Ejecutivo busca posicionarse en el tablero geopolítico internacional. A pesar de esa retórica, la dirigencia productiva del interior exige medidas concretas para acceder de forma directa al mercado más grande del mundo.
Datos clave
- El discurso oficial: Santiago Peña descartó neutralidad sobre Taiwán y pidió su inclusión en foros de la ONU.
- Déficit comercial: En 2025 las compras a China superaron los 6.600 millones de dólares, contra apenas 53 millones exportados.
- Opinión pública: Aproximadamente el 90 % de los ciudadanos paraguayos se muestra favorable a entablar lazos diplomáticos con Pekín.
- Aislamiento regional: Paraguay es el único integrante del Mercosur que no sostiene vínculos oficiales con el gigante asiático.






