Los pigmentos prehistóricos analizados en Sudáfrica revelaron rastros biológicos de un antílope correspondientes a estratos de hace sesenta mil años. La investigación internacional confirmó que las comunidades cazadoras combinaban intencionalmente tierra arcillosa con sustancias animales. El descubrimiento aporta una perspectiva inédita acerca de las prácticas técnicas y simbólicas de las poblaciones primitivas.
Análisis molecular en el yacimiento de Klipdrift
El estudio se concentró en el refugio arqueológico de Klipdrift, un abrigo ubicado en la Reserva Natural De Hoop. En dicho enclave perteneciente a la cultura Howiesons Poort de la Edad de Piedra Media, los expertos examinaron muestras de suelo recolectadas entre los años 2011 y 2013.
En este yacimiento costero, una capa sedimentaria de un metro de largo, cuarenta centímetros de ancho y un centímetro de espesor presentaba un color bermejo uniforme. Las muestras conservadas en Ciudad del Cabo pasaron por minuciosas evaluaciones de laboratorio para caracterizar sus partículas más diminutas.
Frente al calor africano que degrada con rapidez el material genético, los investigadores apelaron a la paleoproteómica para examinar las proteínas fósiles. Esta técnica científica permitió identificar secuencias moleculares bien adheridas a los granos de arena y arcilla, superando las limitaciones habituales del ADN antiguo.
La función de los pigmentos prehistóricos y la fauna
Las pruebas de laboratorio revelaron la presencia de colágeno tipo I perteneciente de manera concluyente al eland común. Dicha proteína abunda en la piel, los tendones y los tejidos conectivos de los mamíferos, lo cual ratificó la integración deliberada del animal en el proceso.
Los expertos de la Universidad de Kyushu, la Universidad de Bergen y la Universidad de Copenhague detallaron que los pigmentos prehistóricos se preparaban con fines utilitarios específicos. Entre los usos probables figuran la elaboración de pegamentos para fijar puntas de lanzas o el tratamiento para curtir pieles protectoras.
El antílope representaba asimismo una figura de profunda relevancia espiritual en las tradiciones de los pueblos originarios sudafricanos. La unión del polvo rojizo con derivados de este mamífero refuerza la tesis de que la técnica convivía estrechamente con expresiones ceremoniales y cosmovisiones comunitarias.
Avances científicos y proyecciones para la arqueología
Los resultados divulgados por la revista científica Proceedings of the Royal Society B abren un camino innovador para la reconstrucción del comportamiento del Homo sapiens. La posibilidad de rescatar biomoléculas directamente de los sedimentos de la tierra evita depender exclusivamente de huesos o restos visibles.
La universidad japonesa remarcó que el uso de pigmentos prehistóricos en conjunto con materias animales demuestra un elevado grado de ingenio técnico en épocas remotas. El método analítico promete aplicarse en otros sitios con climas extremos para develar actividades cotidianas prehistóricas que permanecían ocultas.
Datos clave
- Descubrimiento molecular: detectaron colágeno de antílope eland en estratos rojizos de sesenta mil años mediante paleoproteómica.
- Instituciones involucradas: el estudio lo encabezaron científicos de las universidades de Kyushu, Bergen y Copenhague en la Reserva Natural De Hoop.
- Aplicación técnica: las mezclas de arcilla y componentes animales servían probablemente para fabricar adhesivos de armas o ablandar cueros.
- Relevancia cultural: el eland común poseía un significado sagrado en relatos cosmogónicos y ritos ancestrales de la región sudafricana.






