La inflación en Bolivia cerró en 0,85% durante el mes de septiembre, en un periodo marcado por el encarecimiento de los combustibles tras la suspensión de los subsidios estatales. El Instituto Nacional de Estadística (INE) informó que el indicador acumulado durante los primeros nueve meses del año se situó en 3,88%. Esta evolución macroeconómica refleja un comportamiento contenido frente a las tensiones experimentadas en el mercado interno.
El reporte oficial revela una notable desaceleración si se compara con los registros del ciclo precedente. Durante el año 2025, el país vecino experimentó una variación anual del 20,40%, la tasa más pronunciada observada en las últimas dos décadas. Las cifras actuales muestran que la medición interanual de los últimos doce meses descendió hasta un 5,70%.
El impacto del combustible en la inflación en Bolivia
El comportamiento de los precios estuvo condicionado por la supresión del subsidio al diésel dispuesta por las autoridades a mediados de mes. Desde el 18 de septiembre, el litro de dicho carburante pasó de 9,80 a 17,95 bolivianos, un equivalente cercano a 1,63 dólares. La medida ató de manera directa la cotización local a las fluctuaciones del mercado internacional.
La determinación gubernamental desató inmediatas protestas de sindicatos de transportistas y agrupaciones gremiales, que alertaron sobre el impacto en sus costos operativos. Estos sectores plantearon la urgencia de reajustar los pasajes del servicio público de pasajeros. No obstante, los datos técnicos mostraron que el encarecimiento no se limitó de forma exclusiva a los fletes ni a los carburantes.
Variaciones por sectores y marcadas diferencias regionales
El reporte estadístico detalló que el alza mensual obedeció a incrementos en rubros sensibles de la canasta familiar. Entre los segmentos con mayores ajustes figuraron el transporte, alimentos y bebidas no alcohólicas, comidas fuera del hogar y salud. También incidieron los servicios básicos de vivienda, las comunicaciones y los artículos para el mantenimiento del hogar.
Pese a esta tendencia alcista general, ciertos productos experimentaron bajas de precios que amortiguaron el resultado global del mes. Las disminuciones más representativas se dieron en la carne de pollo, los ladrillos para la construcción y diversos artículos para el cuidado dérmico, lo que permitió equilibrar parcialmente el presupuesto familiar.
El comportamiento inflacionario no fue homogéneo en el territorio boliviano durante septiembre. Las ciudades de Sucre con 2,26%, Potosí con 1,88% y Cochabamba con 1,47% encabezaron los aumentos más pronunciados. En el extremo opuesto, la ciudad de Trinidad registró la menor variación del periodo con apenas un 0,05%.
Medidas de ajuste y perspectivas económicas
El desempeño de la inflación en Bolivia cobra especial relevancia en el marco de las reformas que aplica la administración del presidente Rodrigo Paz. Este plan incluye la desregulación gradual de las tarifas de la gasolina desde inicios de año y la flexibilización del régimen cambiario implementada hacia finales de junio. Estas decisiones buscan sanear las finanzas públicas y hacer frente a la crisis fiscal.
Las estimaciones iniciales del Gobierno proyectaban una tasa inflacionaria cercana al 14% para el cierre del presente año. Sin embargo, el Banco Central de Bolivia revisó sus pronósticos a la baja y calculó que el Índice de Precios al Consumidor concluirá en 9,22%. La entidad bancaria advirtió que factores externos y presiones internas aún podrían incidir en los meses venideros.
Datos clave
- Variación mensual: La inflación registró un alza del 0,85% durante septiembre según el reporte del INE.
- Acumulado anual: El indicador de precios acumuló 3,88% entre enero y septiembre, con una tasa interanual del 5,70%.
- Suba del diésel: El precio del litro trepó a 17,95 bolivianos tras quedar sin efecto el subsidio estatal.
- Disparidad territorial: Sucre reportó la inflación más alta con 2,26%, mientras que Trinidad tuvo la menor con 0,05%.






