La crisis de Nike sacude a la industria internacional tras reportarse una reducción general en sus ingresos y beneficios operativos. La histórica firma de indumentaria deportiva facturó 11.210 millones de dólares en su balance trimestral más reciente, lo que representa una merma del 4% interanual. Al mismo tiempo, sus utilidades netas sufrieron un retroceso del 2%, situándose en 712 millones de dólares.
Este balance negativo obligó a la cúpula corporativa a proyectar un escenario aún más complejo. Para el ejercicio fiscal 2027, la compañía prevé una disminución de ingresos de un dígito alto, profundizando las señales de alerta financiera. Con el fin de contener este escenario, la firma implementó un severo esquema de reducción de gastos por 2.500 millones de dólares que se extenderá hasta 2031.
Consecuencias de la estrategia digital y el retroceso comercial
Uno de los factores determinantes detrás del declive fue la decisión corporativa de priorizar su canal digital y locales propios. Al apartarse de las tiendas multimarca tradicionales, la compañía descuidó su presencia física en los comercios minoristas. Esta retirada deliberada dejó vacíos los estantes que antes dominaba por completo frente a los consumidores.
Aprovechando ese repliegue, competidores emergentes y marcas consolidadas como On, Hoka, New Balance y Asics ocuparon el espacio disponible. Especialistas del sector señalan que este fenómeno golpeó duramente la división de calzado para correr, donde la empresa era líder absoluta. Además, la acumulación excesiva de mercadería forzó a la cadena a aplicar continuas rebajas para liquidar inventarios.
El director ejecutivo Elliott Hill, quien asumió la conducción en 2024, inició un proceso de recomposición con los distribuidores externos. Aunque las ventas en América del Norte experimentaron un leve incremento del 2%, ese repunte resulta insuficiente para neutralizar las pérdidas acumuladas a escala global. La saturación de calzados clásicos también deterioró el interés de los compradores.
Fuga de figuras deportivas y la crisis de Nike
El debilitamiento corporativo no se limita únicamente a los balances contables, sino que impacta en su vidriera deportiva. La crisis de Nike quedó expuesta públicamente con la partida de Kylian Mbappé, quien finalizó dos décadas de vínculo comercial. El delantero de la selección francesa acordó convertirse en la cara principal de On, firma suiza que busca expandirse en el fútbol.
Esta importante desvinculación se sumó a la ocurrida previamente con la joya española Lamine Yamal, quien optó por unirse a las filas de Adidas. Perder el patrocinio de las jóvenes promesas mundiales reduce la influencia de la firma frente a las nuevas generaciones. A pesar de estas salidas, la entidad conserva su contrato vitalicio con Cristiano Ronaldo como pilar de su división futbolística.
Para revertir la merma en la percepción de marca, la dirección impulsa el plan Sport Offense. El objetivo primordial de este programa consiste en reactivar la innovación en disciplinas tradicionales como básquetbol, fútbol y atletismo. Analistas sostienen que la marca requiere con urgencia productos diferenciados que devuelvan el atractivo a sus líneas técnicas.
El derrumbe en China y los desafíos operativos
El gigante asiático representa hoy el frente más crítico para la multinacional estadounidense. En Gran China, los ingresos trimestrales se desplomaron un 26% a tipo de cambio constante, registrando nueve trimestres continuos de retroceso en una zona que genera cerca del 15% del negocio total. La intensificación de firmas locales como Anta y Li-Ning capturó gran parte del consumo interno.
Como parte de su reestructuración, la compañía retirará desde enero de 2027 los derechos de comercialización virtual a importantes socios para ordenar sus precios. La crisis de Nike también golpeó a sus subdivisiones, dado que las operaciones digitales cayeron 13% y la marca Converse registró un descenso del 28%. A través del programa Pace, la administración pretende reformular su logística y dividir sus operaciones en tres regiones para recuperar rentabilidad.
Datos clave
- Facturación a la baja: Los ingresos trimestrales cayeron un 4% y las ganancias netas disminuyeron un 2% interanual.
- Ajuste financiero: La firma proyecta un plan de ahorro de 2.500 millones de dólares con vigencia hasta 2031.
- Pérdida de estrellas: Kylian Mbappé fichó por On y Lamine Yamal pasó a Adidas, debilitando el patrocinio de la marca.
- Desplome en Asia: Las ventas en el mercado chino cayeron un 26%, marcando su noveno trimestre consecutivo en baja.






