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El vapeo con alta nicotina se dispara entre jóvenes y genera una adicción similar al cigarrillo

Redacción BM Online•22 de octubre de 2026 a las 04:25 p. m.•Estados Unidos

Primer plano de una persona exhalando una densa nube de humo mientras sostiene un cigarrillo electrónico metálico.

El vapeo con alta nicotina creció de manera drástica entre la población joven y provocó una dependencia equiparable a la del tabaco convencional, de acuerdo con un estudio científico divulgado en Estados Unidos. El relevamiento, elaborado por expertos de la Universidad de California en San Diego, advierte que prácticamente la mitad de los consumidores diarios de 18 a 24 años utiliza fórmulas con concentraciones iguales o superiores al cuatro por ciento de la sustancia estimulante.

La investigación analizó la información oficial de la Encuesta de Evaluación de la Población sobre el Tabaco y la Salud, conocida como PATH por sus siglas en inglés, cubriendo muestras representativas de 2017, 2019, 2021 y 2022. Asimismo, el equipo científico monitoreó el comportamiento prolongado de más de dos mil trescientos adultos que utilizaban vaporizadores para medir su capacidad de deshabituación a lo largo de los años.

Un marcado incremento en el consumo juvenil

Los registros históricos del informe confirman una transformación acelerada en los hábitos de consumo. En el año 2017, menos del cuatro por ciento de la totalidad de usuarios de cigarrillos electrónicos declaraba recurrir a formulaciones con un nivel mínimo del cuatro por ciento de nicotina. Entre los jóvenes de 18 a 24 años que vapeaban cotidianamente, ese porcentaje era de apenas el 3,1%.

Sin embargo, la cifra ascendió de forma abrupta al 40,1% en 2019 y alcanzó el 49,2% en 2022. Esta inclinación contrasta notablemente con los sectores de mayor edad, donde el uso de preparados potentes apenas llegó al 4,5% entre personas de 55 años en adelante. Frente a los consumidores más veteranos, el grupo etario más joven mostró una probabilidad doce veces superior de optar por estos dispositivos cargados.

Riesgo de adicción y barreras para la cesación

El autor principal del estudio y catedrático de la Escuela de Salud Pública Herbert Wertheim, John P. Pierce, recalcó que esta preferencia desproporcionada por el vapeo con alta nicotina eleva de forma severa la dependencia química en etapas tempranas. La evidencia demostró que los jóvenes que únicamente vapeaban alcanzaron en cinco años los mismos niveles de sujeción que presentaban los fumadores clásicos en 2017.

Esta mayor concentración dificulta de manera directa la posibilidad de frenar el hábito. Según el análisis de seguimiento a cuatro años, las personas expuestas a dosis fuertes registraron un 31% menos de posibilidades de abandonar los cigarrillos electrónicos en comparación con quienes empleaban intensidades más bajas, lo que siembra dudas sobre las autorizaciones sanitarias que rigen en el mercado internacional.

Consecuencias pulmonares del aerosol inhalado

El impacto orgánico va más allá de la mera adicción a la sustancia alcaloide. Especialistas en neumonología aclaran que estos aparatos emiten partículas suspendidas y no vapor de agua inocuo. El compuesto inhalado transporta elementos irritantes y componentes químicos tóxicos, entre los que figuran el formaldehído y el acetaldehído, capaces de inflamar el tracto respiratorio.

Estas emanaciones suelen provocar carraspera constante, silbidos en el pecho, fatiga respiratoria y lesiones laríngeas que pueden cambiar el timbre de la voz. Además, los profesionales médicos recalcan que la falta de certeza sobre las secuelas a largo plazo no convierte a estos dispositivos en productos seguros ni en una terapia aconsejable para dejar de fumar tabaco tradicional.

Datos clave

  • Consumo juvenil elevado: Casi el 50% de los usuarios de 18 a 24 años usa líquidos con 4% o más de nicotina.
  • Mayor dependencia química: El hábito generó niveles de adicción equivalentes a los del tabaco convencional.
  • Dificultad de abandono: Quienes eligen concentraciones altas tienen 31% menos probabilidades de dejar el vapeador.
  • Riesgo respiratorio: Las emisiones contienen sustancias tóxicas como formaldehído y compuestos irritantes para los pulmones.

Fuente: infobae.com

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