El trabajo doméstico en Paraguay concentra una de las mayores proporciones de ocupación de toda la región, pero al mismo tiempo sufre una informalidad laboral casi absoluta. Cifras de la Organización Internacional del Trabajo revelan que este rubro compone el 7,6 % de los puestos laborales totales del territorio nacional. Este registro coloca al país únicamente por detrás de Trinidad y Tobago, donde la cifra llega al 8,4 %.
Frente al resto del continente, la incidencia dentro del mercado laboral local resulta notablemente superior. En naciones como Colombia la participación se sitúa en 6,9 %, en Argentina marca un 6,4 %, mientras que en Brasil se ubica en 5,6 % y en Uruguay en 5,2 %. Asimismo, México reporta un 4,0 % y Perú un 2,1 %, lo que evidencia que la tasa paraguaya triplica a la peruana y supera con claridad a la de las mayores economías regionales.
La alarmante tasa de informalidad del sector
A pesar de la gran cantidad de personas que se desempeñan en el rubro, la precariedad se mantiene como la principal dificultad. Registros proveídos por el Instituto Nacional de Estadística señalan que en 2025 el país sumó 224.250 empleados dedicados a estas tareas, de los cuales 213.140 carecían de formalidad. Este panorama arroja un nivel de informalidad del 95,0 %, similar al 95,7 % que se había verificado durante el año 2022.
Esta cifra de desprotección excede por amplio margen los promedios generales observados en el territorio nacional. En el ámbito de los asalariados privados la informalidad promedio se situó en 57,2 %, al tiempo que entre los cuentapropistas alcanzó el 77,1 %. La tasa global entre trabajadores no agropecuarios fue del 60,1 %, lo que confirma que el trabajo doméstico en Paraguay absorbe los mayores niveles de vulnerabilidad en materia de seguridad social y derechos laborales.
El panorama de las trabajadoras en el continente
El problema trasciende las fronteras locales y adquiere una escala de gran magnitud en toda América Latina y el Caribe. El continente alberga cerca de 14,6 millones de trabajadores en este segmento, agrupando el 18,2 % del total del planeta. En el promedio geográfico, las labores del hogar representan el 4,7 % de la ocupación general y el 7,5 % del empleo dependiente.
Asimismo, las mujeres sostienen la mayor carga de esta actividad económica, conformando el 88,6 % de los puestos del área en la región. Estas funciones equivalen al 10,1 % de toda la fuerza laboral femenina y abarcan al 15,2 % de las mujeres asalariadas de América Latina. Sin embargo, más de tres cuartas partes del sector a nivel continental continúan sin contratos formales ni aportes jubilatorios.
Retos estructurales para el trabajo doméstico en Paraguay
A escala global se contabilizan 66,5 millones de ocupados informales en este campo, lo que representa el 83,1 % del conjunto mundial. La disparidad salarial también resulta profunda, pues quienes realizan estas tareas ganan en promedio el 53,3 % de lo que perciben otros asalariados, porcentaje que desciende al 48,7 % entre los informales. Esta brecha económica condiciona la subsistencia de miles de familias trabajadoras.
Para revertir este escenario, los organismos internacionales insisten en facilitar los trámites de inscripción y garantizar salarios mínimos legales. En ese sentido, regularizar el trabajo doméstico en Paraguay representa una urgencia institucional para evitar que el empleo crezca sin coberturas básicas de salud o retiro. La intervención focalizada en este sector específico resulta indispensable para reducir los índices de desprotección social en el país.
Datos clave
- Segunda mayor tasa regional: el empleo doméstico abarca el 7,6 % de la ocupación en Paraguay, superado únicamente por Trinidad y Tobago con 8,4 %.
- Informalidad crítica: el Instituto Nacional de Estadística reportó que 213.140 de los 224.250 empleados del sector carecen de cobertura formal, lo que equivale al 95 %.
- Brecha nacional: mientras la informalidad no agropecuaria general se ubicó en 60,1 %, en el rubro del hogar la desprotección laboral trepa al 95 %.
- Predominio de mujeres: en América Latina las trabajadoras ocupan el 88,6 % de los puestos del sector y perciben remuneraciones muy por debajo del salario medio.






