La tasa de política monetaria experimentó un incremento de 25 puntos básicos en Honduras y se situó en el 6 % anual tras una disposición del directorio oficial. La medida, oficializada el 18 de septiembre, busca contener las presiones inflacionarias recientes y preservar el nivel de divisas extranjeras. Las autoridades monetarias calificaron la determinación como un paso prudente para evitar desequilibrios mayores en el mercado financiero.
Motivos del incremento y comportamiento inflacionario
El ajuste responde a un repunte sostenido en los índices de precios al consumidor durante los últimos meses. Aunque el costo de vida interanual se ubicaba en 4,2 % a comienzos del año, el indicador trepó hasta 6,2 % al cierre de agosto, superando la banda objetivo oficial de 4 % con un margen de tolerancia de un punto porcentual.
El titular del Banco Central de Honduras, Roberto Lagos, sostuvo que la acción procura guiar la conducción económica hacia un terreno neutral y prevenir distorsiones. La autoridad destacó que el fenómeno responde primordialmente al encarecimiento del rubro de alimentos y combustibles, que trepó de 2 % a 10 % por factores climáticos y externos. En contraste, la inflación núcleo descendió de 3 % a 2,3 % en el mismo período analizado.
Frente a esta coyuntura, el equipo técnico del banco emisor busca frenar los efectos de segunda vuelta antes de que los aumentos se trasladen a contratos de alquiler, remuneraciones y servicios básicos. El peso del segmento alimentario y energético representa cerca del 57 % de la variación de precios registrada, lo que obliga a tomar precauciones operativas.
Efectos del ajuste de la tasa de política monetaria en el crédito
La tasa de política monetaria sirve como guía referencial para los préstamos entre entidades financieras y el manejo de liquidez en el circuito bancario. Roberto Lagos afirmó que la suba de un cuarto de punto porcentual no provocará una suba automática e inmediata en los intereses que abonan los usuarios por sus créditos. El funcionario fundamentó su postura en la elevada liquidez del sistema, con L150.000 millones a largo plazo y L10.000 millones a corto plazo.
No obstante, analistas independientes ofrecen una interpretación más cautelosa sobre el impacto en los bolsillos de las familias. El economista Ismael Zepeda remarcó que las medidas de endurecimiento financiero persiguen moderar el consumo global y reducir la velocidad de circulación del dinero. Por tal motivo, los préstamos comerciales y de consumo podrían encarecerse de forma progresiva a medida que la banca privada adapte sus condiciones operativas.
La discrepancia entre los diagnósticos radica en la celeridad del traspaso de los costos financieros hacia los prestatarios habituales. Mientras la banca matriz confía en una absorción gradual gracias a los excedentes monetarios, diversos analistas recuerdan que el sistema suele reaccionar con mayor rapidez ante las subas que ante las bajas de tasas.
Protección de las reservas internacionales y contexto regional
Otro de los factores determinantes para elevar la tasa de política monetaria radica en contener el arbitraje financiero frente a plazas internacionales. La institución emisora busca evitar que los rendimientos en dólares resulten desproporcionadamente atractivos frente a las inversiones en lempiras. Si esa brecha se agranda, crece la demanda de moneda extranjera y se generan presiones cambiarias adversas.
Al 14 de septiembre, las reservas monetarias netas del país sumaban US$11.515,6 millones, un volumen suficiente para respaldar unos 6,6 meses de compras externas. La retención de divisas resulta estratégica para asegurar la importación de insumos clave como hidrocarburos y alimentos. Asimismo, el flujo de remesas familiares acumuló US$9.495 millones, lo que ayuda a dar estabilidad externa al esquema productivo.
El desempeño de la actividad productiva brindó margen de maniobra para aplicar la modificación sin comprometer el crecimiento económico. Las estadísticas oficiales muestran una expansión interanual del 4,4 % en el Índice Mensual de Actividad Económica a julio, junto a una suba del 8 % en el crédito corporativo a agosto. Con este escenario equilibrado, la entidad monetaria optó por adelantarse a futuros desequilibrios globales y cambiarios.
Datos clave
- Ajuste preventivo: el Banco Central elevó el costo de referencia en 25 puntos básicos, fijándolo en el 6 % anual.
- Presión en precios: la inflación acumulada a doce meses trepó al 6,2 % en agosto, impulsada fuertemente por alimentos y energía.
- Solidez en reservas: las tenencias internacionales netas se ubicaron en US$11.515,6 millones, equivalentes a más de seis meses de importaciones.
- Dinamismo comercial: la actividad económica marcó una suba del 4,4 % en julio, mientras los créditos al sector privado crecieron un 8 % en agosto.






