Las importaciones de moluscos para consumo humano en El Salvador alcanzaron 1,6 millones de dólares entre enero y julio de 2026. Esta cifra representó un incremento interanual del 45,1% en comparación con el mismo período del ejercicio previo, de acuerdo con los registros oficiales de comercio exterior. El repunte comercial estuvo impulsado principalmente por la adquisición de productos congelados provenientes de mercados internacionales.
El volumen total ingresado al territorio salvadoreño durante los primeros siete meses sumó 0,4 millones de kilogramos, lo que reflejó un avance del 47,4% frente a 2025. En aquel lapso comparativo, las compras externas habían cerrado en 1,1 millones de dólares y 0,2 millones de kilogramos. La categoría estadística engloba ejemplares frescos, refrigerados, congelados, secos, salados o en salmuera, además de harinas y derivados aptos para la mesa.
Preferencia por calamares y pulpos congelados
El segmento congelado concentró prácticamente la totalidad de las operaciones comerciales reportadas por la autoridad monetaria. Las compras de calamares y sepias congeladas totalizaron un millón de dólares y 0,3 millones de kilogramos en el período analizado. A este flujo se añadieron adquisiciones de pulpos congelados por un valor de 0,5 millones de dólares.
Ambas variedades explicaron 1,5 millones de los 1,6 millones de dólares registrados para todo el rubro. Aunque la nomenclatura arancelaria también abarca especies vivas o refrigeradas, estos apartados figuraron con montos redondeados en cero dentro de la base de datos oficial. La preferencia por la cadena de frío responde a la logística de conservación y a la demanda gastronómica del mercado interno.
El rol de los proveedores en las importaciones de moluscos
Estados Unidos se consolidó como el abastecedor más relevante en las importaciones de moluscos con envíos por 0,6 millones de dólares y 0,2 millones de kilogramos. En el segundo escalón se posicionó Chile, con un desembolso de 0,4 millones de dólares y 0,1 millones de kilogramos. España se colocó tercera con ventas por 0,3 millones de dólares, en tanto que India aportó operaciones por 0,2 millones de dólares.
La nómina de socios comerciales incluyó también a Vietnam, Países Bajos, Honduras, Portugal, China y Argentina, cuyos valores quedaron por debajo del umbral de redondeo del reporte. El comportamiento del sector exhibe notorias oscilaciones en los últimos ciclos. Tras subas intensas del 159,6% en 2021 y del 42,3% en 2022, el valor decayó un 18,7% en 2023, repuntó 29,5% en 2024 y volvió a contraerse en 2025 tanto en dólares como en volumen físico.
Incremento en derivados y pescado seco
De forma paralela, el informe oficial destacó una marcada aceleración en las compras de pescado seco, salado, en salmuera y ahumado. Este renglón totalizó 0,2 millones de dólares a julio de 2026, lo que significó un alza interanual del 126,8%. En términos de volumen, el crecimiento ascendió al 149,9%, manteniéndose bajo el umbral de redondeo en millones de kilogramos.
Dentro de este apartado secundario, el salmón ahumado lideró las colocaciones con 0,1 millones de dólares originarios principalmente de Chile. En la lista también figuran bacalao, anchoas, sardinas y caballas, procedentes de orígenes como Honduras, China y Estados Unidos. Con estos números, el intercambio de productos hidrobiológicos revirtió la desaceleración del año anterior y mostró mayor dinamismo en la plaza salvadoreña.
Datos clave
- Las compras de moluscos llegaron a USD 1,6 millones entre enero y julio de 2026, con una suba interanual de 45,1%.
- El volumen importado creció un 47,4% hasta registrar 0,4 millones de kilogramos frente al mismo lapso de 2025.
- El calamar y el pulpo congelados abarcaron USD 1,5 millones del total ingresado a El Salvador.
- Estados Unidos y Chile encabezaron los suministros al representar conjuntamente un millón de dólares del intercambio.






