El crecimiento de Paraguay enfrenta una etapa decisiva que exige ampliar la inversión privada y modernizar la gestión institucional para no estancarse. Así lo advirtió la vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro, durante la apertura de la sede del organismo en Asunción. La vocera remarcó que las bases macroeconómicas favorables ya no resultan suficientes para responder a los retos del futuro.
La entidad multilateral presentó su estrategia conjunta con las autoridades nacionales para el periodo 2027-2034. Dicho programa coloca la productividad, el empleo formal y el rol del sector corporativo en el centro de las prioridades del desarrollo. El planteamiento coincide además con recientes informes técnicos del Fondo Monetario Internacional, que insisten en la urgencia de aplicar cambios estructurales.
Los motores para apuntalar el crecimiento de Paraguay
El balance del organismo reconoce los avances alcanzados en los últimos años en materia de solvencia y actividad. Los registros oficiales revelan que el producto interno bruto se expandió un 6,6 % en 2025, impulsado de manera prioritaria por el consumo interno y las inversiones empresariales. Para el periodo comprendido entre 2026 y 2028, las estimaciones prevén una suba promedio de 4,3 % anual.
Al mismo tiempo, la pobreza monetaria a nivel nacional registró una baja sensible al descender del 19,6 % en 2024 al 16 % en 2025. Sin embargo, los técnicos advierten sobre la alta exposición a rubros agrícolas y recursos naturales sin procesar. Frente a ese escenario, recomiendan diversificar las áreas de producción hacia la agroindustria, la forestería, la manufactura y las energías renovables para generar mayor valor agregado.
Reformas estructurales e inversión de largo plazo
Para canalizar el capital hacia actividades innovadoras, el reporte subraya la importancia de fortalecer la seguridad jurídica y la capacidad del Estado. El acceso a financiamiento en condiciones accesibles para las pequeñas y medianas empresas figura entre los factores prioritarios. Asimismo, se requieren mejoras en conectividad, transporte logístico y redes de transmisión eléctrica.
El desarrollo del capital humano representa otro de los pilares indispensables para la modernización productiva. La entidad enfatiza la necesidad de contar con servicios de salud y programas educativos que preparen a los trabajadores según la demanda del mercado laboral. Con reglas claras y previsibilidad regulatoria, el sector privado dispondrá de condiciones adecuadas para radicar inversiones de largo alcance en el territorio nacional.
Cooperación financiera y diversificación productiva
El marco de asociación bilateral contempla movilizar al menos 2.000 millones de dólares durante su fase inicial. Estos recursos se destinarán a proyectos de infraestructura, formación laboral, fomento de la competitividad y facilitación de negocios. Las autoridades valoraron iniciativas previas como las leyes de asociaciones público-privadas y el desarrollo del mercado bursátil.
El objetivo de fondo consiste en consolidar el crecimiento de Paraguay transformando la solvencia financiera en empleos calificados y bienestar duradero. Diversificar la canasta productiva permitirá proteger a la economía local ante fluctuaciones externas de precios y fenómenos climáticos. La agenda conjunta busca asegurar que los progresos macroeconómicos se traduzcan en oportunidades concretas para toda la población.
Datos clave
- Expansión económica: el PIB paraguayo creció 6,6 % en 2025 y se proyecta un avance promedio de 4,3 % entre 2026 y 2028.
- Reducción de pobreza: el índice nacional disminuyó de 19,6 % en 2024 a 16 % en 2025, según las mediciones técnicas del organismo.
- Diversificación: se plantea potenciar sectores como la agroindustria, la energía limpia, la manufactura y los desarrollos forestales.
- Paquete de apoyo: la estrategia de asociación bilateral prevé movilizar un piso de 2.000 millones de dólares en su etapa inicial.






