El mercado de las tarjetas de crédito experimentó una notable desaceleración en República Dominicana al registrar una reducción interanual del 20,2 % en las nuevas emisiones. Esta contracción representó el paso de 871.364 a 695.168 plásticos entregados en el último ciclo anual, con un impacto más severo en la población con menores recursos. Los datos corresponden al informe oficial emitido por la Superintendencia de Bancos sobre el comportamiento del sector financiero.
Cierre de ciclo expansivo en el sistema bancario
La disminución en la entrega de plásticos coincidió con una fuerte moderación en el ritmo de crecimiento del saldo total disponible. Mientras que entre julio de 2025 y el mismo mes del año previo el volumen aumentaba a una tasa del 17,2 %, para julio de 2026 la variación interanual se redujo al 2,1 %. Esta diferencia de 15,1 puntos porcentuales confirmó una contracción efectiva al considerar el efecto inflacionario del periodo.
El balance global de la cartera sumó 125.429 millones de pesos dominicanos, cifra equivalente a unos 2.103 millones de dólares. Según la entidad reguladora, esta trayectoria responde a que el mercado concluye una etapa dentro de su ciclo de crédito, tras el dinamismo registrado a lo largo de 2024. El ajuste repercutió principalmente en los usuarios con ingresos inferiores o sin empleo formal declarado.
Menor emisión de tarjetas de crédito y acceso al financiamiento
Pese al freno general en las emisiones, el número global de titulares se situó en 2,05 millones de personas, marcando un leve avance del 0,2 % frente al ejercicio anterior. Cada usuario mantuvo una media de 1,74 plásticos activos, una cifra sutilmente menor a los registros previos. De este modo, el total de plásticos personales vigentes cerró en 3,57 millones, reflejando una reducción neta del 1,3 %.
El informe institucional subrayó que el instrumento continúa siendo la principal puerta de ingreso a las finanzas formales para quienes asumen compromisos por primera vez. Durante los doce meses analizados, el 55,8 % de los flamantes deudores se incorporó al circuito mediante tarjetas de crédito personales. Dicha proporción sobrepasó los niveles históricos documentados antes de la emergencia sanitaria global.
Mejora en los indicadores de solvencia y riesgo crediticio
La cautela en el otorgamiento hacia los estratos más vulnerables favoreció un saneamiento visible en el perfil crediticio general. Quienes perciben ingresos bajos o carecen de estabilidad demostrable suelen enfrentar un mayor riesgo de sobreendeudamiento debido a límites elevados en comparación con su capacidad real. Al limitar nuevas facilidades para este grupo, las entidades financieras lograron contener el deterioro en los saldos vigentes.
Los atrasos de más de tres meses en las cuotas cayeron del 6,0 % al 5,3 % interanual, mientras que el índice de incumplimiento bajó del 11,5 % al 10,6 %. A partir de estos datos, la Superintendencia de Bancos determinó que no se observan señales de un sobreendeudamiento generalizado en los hogares. Las tarjetas de crédito consolidaron así una cartera más sólida sin riesgos sistémicos para las entidades bancarias.
Datos clave
- Descenso en emisiones: La expedición de plásticos disminuyó un 20,2 % al pasar de 871.364 a 695.168 plásticos anuales.
- Cartera total: El saldo acumulado llegó a RD$ 125.429 millones, con una marcada desaceleración en su tasa de avance interanual.
- Acceso inicial: El 55,8 % de los nuevos prestatarios accedió al sistema crediticio a través de este producto bancario.
- Reducción de morosidad: La falta de pago mayor a 90 días retrocedió al 5,3 %, confirmando mejoras en la salud de la cartera.






