La represión en Irán se profundizó notablemente tras un año y medio de hostilidades bélicas, según denunció la activista y Premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi. La referente humanitaria explicó que el endurecimiento de las medidas de control estatal coincide con un severo deterioro en la calidad de vida de los ciudadanos debido a la inflación descontrolada y las sanciones económicas internacionales.
En declaraciones concedidas a la agencia The Associated Press, Mohammadi relató que el conflicto bélico eliminó cualquier margen de tranquilidad para la sociedad civil. Desde su perspectiva, los habitantes comunes están asumiendo costos desmedidos a causa de decisiones gubernamentales ajenas a sus necesidades cotidianas.
El impacto de la represión en Irán sobre la sociedad civil
Las medidas disciplinarias impuestas por el régimen alcanzaron niveles alarmantes en los espacios públicos y centros penitenciarios. De acuerdo con las declaraciones brindadas por Mohammadi, las autoridades intensificaron la vigilancia contra cualquier manifestación de descontento popular y endurecieron los castigos hacia la disidencia organizada.
A pesar del clima de persecución, la defensora de derechos humanos destacó que persisten expresiones de resistencia cotidiana impulsadas por las nuevas generaciones. Este fenómeno de desobediencia civil mantiene vivas las demandas surgidas en las masivas protestas de 2022, desencadenadas luego del fallecimiento bajo custodia policial de la joven Mahsa Amini por faltas al estricto código de vestimenta.
La activista remarcó que los jóvenes iraníes poseen un conocimiento profundo sobre sus garantías individuales básicas. Ese entendimiento ciudadano y la firmeza demostrada en las calles frente al aparato de seguridad estatal representan, según sus palabras, el principal motivo para conservar la esperanza en el futuro del país persa.
Consecuencias físicas del encierro y antecedentes penales
Mohammadi relató que durante su arresto efectuado en diciembre de 2025 en la localidad de Mashhad sufrió severas agresiones físicas en la cabeza por parte de los agentes estatales. La detención ocurrió mientras participaba de un acto de homenaje póstumo dedicado al abogado Khosrow Alikordi, quien había sido hallado sin vida en su lugar de trabajo.
Tras ese arresto, los tribunales locales le impusieron una condena de siete años y medio de cárcel por concurrir a dicha ceremonia con otros activistas. Pese al delicado estado de salud ocasionado por las golpizas, permaneció recluida en régimen de aislamiento solitario durante dos meses continuos sin recibir la atención clínica adecuada.
El pasado 1 de mayo, la activista sufrió una descompensación severa con pérdida de conocimiento que obligó a las autoridades carcelarias a ordenar su traslado de urgencia a un centro asistencial de Teherán. Días más tarde consiguió una excarcelación médica bajo fianza por un plazo temporal, instancia en la que continúa su proceso de recuperación física mientras aguarda una orden judicial que determine su reingreso al penal.
Un historial de condenas y persecución judicial
Las sentencias judiciales acumuladas contra la galardonada suman un total de 44 años de reclusión formal, de los cuales ya cumplió una década tras las rejas y 161 días confinada en celdas de aislamiento. En la actualidad mantiene pendientes 16 años de privación de libertad y una condena que contempla más de 100 azotes.
El régimen de Teherán mantiene sobre ella una prohibición estricta de salir del territorio nacional vigente desde el año 2009. Esta medida de fuerza le impide reunirse con su cónyuge y con sus dos hijos, quienes residen exiliados en Francia para resguardar su integridad.
Mohammadi evocó además los recuerdos de su niñez durante la guerra entre Irán e Irak en los años ochenta, etapa que definió su rechazo permanente hacia la violencia armada. Asimismo, expresó su consternación por los bombardeos que afectaron las inmediaciones del penal de Evin durante la escalada militar de 12 días ocurrida en 2025, un episodio que graficó la crítica convergencia entre autoritarismo gubernamental y conflictos bélicos.
Datos clave
- Denuncia formal: La Nobel de la Paz Narges Mohammadi acusó al régimen de asfixiar a la ciudadanía mediante violencia estatal e inflación.
- Afectación física: La defensora de derechos humanos sufrió lesiones en la cabeza durante su detención en Mashhad y pasó dos meses aislada.
- Suspensión médica: Obtuvo libertad bajo fianza tras desmayarse en prisión, pero enfrenta 16 años de cárcel pendientes y penas corporales.
- Resistencia joven: Resaltó que las nuevas generaciones mantienen viva la defensa de libertades individuales pese a la violencia oficial.






