El precio del petróleo experimentó una contención imprevista durante la escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán iniciada a finales de febrero de 2026. A pesar del bloqueo en el estrecho de Ormuz, la cotización internacional esquivó los pronósticos más alarmistas. Esta moderación respondió a una drástica disminución de compras ejecutada silenciosamente por las autoridades de Pekín.
La caída histórica en las importaciones chinas
Antes de que estallaran los enfrentamientos armados, el gigante asiático importaba aproximadamente once millones de barriles diarios por vía marítima. Esa cifra se contrajo con fuerza hacia abril, cuando los envíos cayeron a 9,3 millones de barriles diarios, con proyecciones de 6,5 millones para los meses posteriores. El ajuste representó un desplome acumulado de 5,4 millones de barriles diarios, alcanzando su registro más bajo desde 2015.
Ese recorte equivalió a la totalidad de la demanda energética que mantiene la India. Salih Yilmaz, especialista de Bloomberg Intelligence, apuntó que las cotizaciones habrían alcanzado niveles notablemente superiores si Pekín mantenía su ritmo habitual de adquisiciones. De hecho, el volumen que China dejó de adquirir superó con creces el aporte combinado de las reservas estratégicas que liberaron las potencias occidentales.
El impacto de China sobre el precio del petróleo
Diversos analistas proyectaban que el crudo superaría los 200 dólares por barril tras el cierre del estrecho de Ormuz, por donde circulaba una cuarta parte del comercio marítimo mundial. No obstante, el barril de Brent llegó a un techo de 118,35 dólares a fines de marzo y retrocedió paulatinamente en los meses siguientes. Esta retracción en la demanda evitó un colapso generalizado, conteniendo así el precio del petróleo a nivel internacional.
La contención china se sostuvo sobre varias medidas operativas internas de gran escala. Las refinerías locales disminuyeron su procesamiento en cerca de 2,7 millones de barriles por jornada, superando las caídas vistas durante las restricciones sanitarias de 2022. Al mismo tiempo, el régimen ordenó frenar contratos de exportación de combustibles procesados y reemplazó parte del crudo petroquímico por carbón.
Reservas estratégicas y repercusiones internacionales
A diferencia de los países occidentales miembros de la Agencia Internacional de Energía, Pekín mantuvo casi intacta su reserva estratégica oficial. El abastecimiento interno se cubrió mediante inventarios comerciales privados y reservas acumuladas previamente, estimadas entre 1.200 y 1.400 millones de barriles. Además, la rápida expansión de vehículos eléctricos en el mercado chino sustituyó más de un millón de barriles diarios de combustible.
En el plano diplomático, Teherán facilitó el paso seguro de cargueros vinculados al comercio con el país asiático. Pese a estos amortiguadores, el mercado interno chino registró filas en estaciones de servicio y un encarecimiento moderado en surtidores. Para economías importadoras netas de combustibles como la paraguaya, la estabilidad en el precio del petróleo resulta determinante para evitar presiones inflacionarias en el transporte y la canasta básica.
Datos clave
- Recorte sin precedentes: China disminuyó sus importaciones marítimas de crudo en más de 5,4 millones de barriles diarios, equivalente a todo el consumo de la India.
- Tope al mercado: El barril Brent alcanzó un máximo de 118,35 dólares, muy por debajo de los 200 dólares pronosticados inicialmente por analistas.
- Gestión de inventarios: El gobierno asiático recurrió a existencias comerciales sin tocar de manera sustancial su reserva estratégica oficial.
- Consumo alternativo: La electrificación vehicular y el uso petroquímico de carbón absorbieron parte relevante del déficit energético durante el conflicto.






