Un nuevo operativo contra la minería ilegal en Panamá concluyó con diez presuntos infractores retenidos en la localidad de Coclé del Norte, dentro del distrito de Donoso. La intervención se llevó a cabo tras alertas del Servicio Nacional Aeronaval y denuncias comunitarias sobre deterioros ecológicos severos. Entre los implicados figuran seis ciudadanos de nacionalidad colombiana y cuatro de origen panameño.
Detalles del despliegue en Coclé del Norte
El procedimiento judicial, denominado formalmente como operación Piedra Amarilla, estuvo encabezado por la Fiscalía Superior Especializada en Delitos Ambientales de la Procuraduría General de la Nación. Durante las incursiones sobre el terreno, los agentes contaron con el respaldo técnico del Ministerio de Ambiente y del Ministerio de Comercio e Industrias.
En el sitio intervenido, los peritos comprobaron tala rasa de vegetación nativa, acumulación de desechos contaminantes y una marcada degradación de la cuenca del río Calzones. Dicho afluente se encuentra dentro de un área bajo régimen de recursos manejados, una categoría de conservación que prohíbe de manera tajante cualquier tipo de explotación mineral extractiva.
La infraestructura descubierta evidenció una logística organizada y diseñada para estadías prolongadas. Los intervinientes confiscaron dragas industriales, motobombas, generadores eléctricos, paneles solares, balanzas de precisión y equipos de conectividad satelital. Todos los elementos quedaron a disposición del Ministerio Público para fundamentar la acusación penal.
El impacto de la minería ilegal en Panamá y sus cuencas
El avance sostenido de la minería ilegal en Panamá representa una seria amenaza para las fuentes hídricas y los ecosistemas boscosos de la región centroamericana. Esta actividad clandestina no solo destruye los cauces fluviales debido al movimiento descontrolado de sedimentos, sino que suele incorporar sustancias químicas tóxicas que comprometen el suministro de agua para las comunidades rurales.
Las estadísticas del Ministerio Público reflejan un incremento notable en las transgresiones ecológicas durante el año 2026. Entre enero y julio se contabilizaron 420 denuncias por delitos contra el ambiente y el ordenamiento territorial en territorio panameño, lo que significa un aumento del 21% respecto al mismo tramo del año previo. De esa cifra global, 227 expedientes correspondieron a daños directos contra los recursos naturales.
La provincia caribeña de Colón duplicó sus registros al pasar de 16 investigaciones a 32 en dicho lapso. La problemática de la minería ilegal en Panamá también golpea con fuerza a otras demarcaciones como Darién, Chiriquí, Panamá Oeste y Veraguas, obligando a las fuerzas del orden a reforzar las tareas de patrullaje aéreo y fluvial.
Procedimientos judiciales y penas contempladas
Las diez personas aprehendidas deberán comparecer ante un juez de garantías en las próximas horas. En esa audiencia de control, la fiscalía solicitará la legalización de las aprehensiones, formalizará la imputación por presuntos delitos contra los recursos naturales y pedirá la aplicación de medidas cautelares privativas de libertad mientras avanza la etapa preparatoria.
La legislación penal vigente establece castigos de tres a seis años de prisión para quienes destruyan, contaminen o extraigan recursos naturales sin autorización administrativa. Estas penalidades pueden agravarse de forma sustancial cuando los hechos ocurren en áreas protegidas, comprometen cuencas hidrográficas prioritarias o generan alteraciones graves a cursos de agua subterráneos o superficiales.
Como precedente judicial relevante de 2026, cuatro ciudadanos sorprendidos realizando prospecciones auríferas no autorizadas en Río Negro, provincia de Herrera, fueron condenados a 48 meses de cárcel. Aquella sentencia condenatoria se dictó tras comprobarse pericialmente la degradación severa de un acuífero local y la destrucción irreversible del entorno biológico circundante.
Datos clave
- Aprehensión múltiple: Las autoridades retuvieron a seis colombianos y cuatro panameños en el distrito de Donoso.
- Equipamiento decomisado: Se incautaron dragas, motobombas, paneles solares, generadores y antenas satelitales en la zona boscosa.
- Área afectada: El campamento operaba clandestinamente en la cuenca del río Calzones, un espacio con prohibición de explotación extractiva.
- Marco sancionatorio: La normativa penal castiga la destrucción ambiental con penas de hasta seis años de prisión agravada.






