La medición internacional sobre la percepción de la corrupción volvió a encender las alertas institucionales en Centroamérica tras revelarse un estancamiento prolongado en la gestión estatal. En su reporte anual más reciente, Transparencia Internacional situó a Honduras en la posición 157 entre 182 países examinados a nivel mundial. El resultado ratifica las dificultades estructurales que afronta el territorio para construir barreras efectivas contra el desvío de recursos públicos.
Estancamiento en el puntaje internacional
Honduras cosechó una puntuación de 22 enteros sobre 100 en la evaluación global correspondiente a 2025. Aunque la marca numérica repite el registro obtenido durante 2024, el país descendió tres lugares en el escalafón debido a las mejoras relativas alcanzadas por otras naciones participantes.
En el plano latinoamericano, el rendimiento hondureño únicamente logró situarse por encima de las valoraciones de Venezuela, Nicaragua y Haití. Este posicionamiento mantiene a la nación entre los desempeños más precarios del hemisferio occidental en materia de probidad administrativa.
Factores técnicos del informe global
El indicador elaborado por Transparencia Internacional analiza la percepción de la corrupción en el aparato estatal recurriendo a opiniones de especialistas y diagnósticos del sector corporativo. Las escalas oscilan entre cero puntos para administraciones altamente corruptas y cien puntos para aquellas con elevados niveles de pulcritud.
La organización documentó que la inmovilidad en las calificaciones evidencia la falta de reformas sustanciales en la administración pública. Al no registrarse avances concretos en la rendición de cuentas, las naciones que permanecen estáticas pierden terreno frente a aquellas que modernizan sus controles preventivos.
El retroceso en la percepción de la corrupción y sus causas
El director del área de Seguridad de la Asociación para una Sociedad más Justa, Nelson Castañeda, expuso que la problemática arrastra décadas sin respuestas integrales por parte del poder político. Según el directivo de la entidad civil, la fragilidad de las auditorías oficiales y la escasa fortaleza institucional terminan por favorecer la proliferación del tráfico de influencias.
A este escenario se suma una marcada desconfianza en la ciudadanía. Castañeda destacó que solo el 14 por ciento de la población hondureña percibe que el combate contra las irregularidades representa una prioridad real para el Gobierno, lo que profundiza el distanciamiento entre la sociedad y las instituciones gubernamentales.
Debilidad en los órganos de control y fiscalización
El reporte titulado Estado de país 2026: Democracia y Transparencia alertó sobre un deterioro continuo en las bases del Estado de derecho. La falta de sanciones ejemplares debilita la capacidad de los entes investigativos y perpetúa márgenes considerables de impunidad procesal en los tribunales ordinarios.
Frente a este diagnóstico, representantes no gubernamentales señalaron la urgencia de aplicar depuraciones profundas en las carteras públicas. La designación de cuadros técnicos sobre la base de la idoneidad moral y la capacidad profesional resulta indispensable para recobrar la confianza y afianzar la transparencia en el manejo del erario.
Datos clave
- Puesto 157 de 182 países ocupó Honduras dentro del escalafón internacional de transparencia.
- Puntuación de 22 sobre 100 mantuvo congelado el rendimiento institucional por segundo año correlativo.
- Apenas 14 por ciento de los ciudadanos considera prioritarias las acciones anticorrupción del Ejecutivo.
- Superó únicamente a tres naciones dentro del balance regional: Venezuela, Nicaragua y Haití.






