La interacción entre microbioma y vacunas explica por qué los individuos responden de manera dispar tras recibir una dosis inmunológica contra el SARS-CoV-2. Una investigación multidisciplinaria publicada en la revista científica Science identificó que las bacterias presentes en el aparato digestivo condicionan la aparición de cuadros febriles agudos posteriores a la inoculación. El trabajo fue coordinado por científicos del Instituto Max-Planck de Biología de Tübingen en Alemania, en colaboración con el Instituto Pasteur y el Inserm de Francia, junto con entidades académicas de Estados Unidos y Canadá.
Los expertos llevaron adelante el seguimiento sobre voluntarios adultos y jóvenes en buen estado de salud que fueron inmunizados durante las campañas de 2021 y 2022. A lo largo de la experiencia, los profesionales recopilaron fluidos biológicos y muestras fecales en momentos previos y posteriores a la inyección del fármaco. Al mismo tiempo, cada voluntario documentó de forma rigurosa los cambios térmicos de su organismo a fin de contrastar los datos clínicos con la composición bacteriana presente en el intestino.
El papel de las bacterias en la inflamación corporal
El análisis detallado expuso que los pacientes con picos de temperatura corporal elevada presentaban rasgos particulares en su flora digestiva antes de ser inoculados. En este subgrupo, las comunidades bacterianas exhibían una actividad genética notablemente superior en mecanismos vinculados con la motilidad celular. Particularmente, destacaba la producción de flagelos, estructuras alargadas que facilitan el desplazamiento de ciertos microorganismos en el tracto gastrointestinal.
Estas extensiones bacterianas están formadas principalmente por flagelina, una proteína que el sistema de defensas humano reconoce como un signo evidente de amenaza biológica. Cuando el organismo detecta esta molécula, activa una respuesta defensiva de carácter inflamatorio que prepara al cuerpo frente a posibles patógenos. Las personas propensas a desarrollar fiebre intensa contaban con marcadores inflamatorios basales alterados ya desde antes de la administración del biológico.
Hallazgos de microbioma y vacunas en modelos de laboratorio
Con el propósito de verificar si existía una relación de causa y efecto directa, el equipo científico realizó ensayos complementarios utilizando modelos animales. Los investigadores recolectaron materia fecal de los voluntarios analizados y la trasplantaron a roedores criados en condiciones completamente estériles, libres de cualquier microorganismo previo. Posteriormente, procedieron a inocular a los ratones para evaluar el comportamiento defensivo.
Los roedores que recibieron la microbiota de personas con registros febriles intensos experimentaron un incremento considerable de sus parámetros inflamatorios en comparación con los demás ejemplares. Los científicos confirmaron que este fenómeno respondía de forma directa a la habilidad del aparato inmune para censar la flagelina presente en el intestino. De este modo, quedó evidenciado que el ecosistema microbiano colabora en definir la reactividad orgánica previa a la inoculación médica.
Hábitos alimentarios y perspectivas terapéuticas
El estudio analizó además las pautas nutricionales de los participantes y detectó una correlación relevante con los efectos secundarios registrados. Quienes mantenían una alimentación con mayor presencia de verduras y frutas presentaron episodios térmicos considerablemente más leves luego de vacunarse. En contrapartida, los experimentos mostraron que ciertas dietas ricas en grasas saturadas potencian la fabricación de flagelina y acentúan la inflamación sistémica.
A pesar de estas observaciones empíricas, los especialistas aclararon que la evidencia actual no autoriza a sostener que un régimen alimenticio determine plenamente la reacción individual a un fármaco inmunológico. Para comprobar si la modificación dietaria puede moldear con eficacia la producción bacteriana de flagelina en humanos, se necesitarán ensayos clínicos específicos y controlados en el futuro cercano.
Entender la relación biológica entre microbioma y vacunas sienta las bases para concebir esquemas terapéuticos o nutricionales personalizados que atenúen molestias comunes tras las inmunizaciones masivas. Para los profesionales de la salud, estos resultados aportan claridad acerca de la variabilidad biológica que se observa en los centros de vacunación de todo el mundo.
Datos clave
- Investigación internacional: científicos de Alemania, Francia, Estados Unidos y Canadá publicaron en Science el hallazgo sobre la influencia del microbioma en las defensas corporales.
- Mecanismo biológico: las personas con fiebre más alta poseían bacterias con mayor síntesis de flagelina, proteína que detona alertas en el sistema inmune.
- Ensayos en laboratorio: la transferencia fecal a roedores libres de gérmenes reprodujo las respuestas inflamatorias observadas en los humanos inoculados.
- Incidencia de la nutrición: el consumo regular de vegetales y frutas se asoció a una menor intensidad en las reacciones térmicas adversas tras la dosis.






