Las lluvias en El Salvador persistirán durante las próximas jornadas acompañadas de tormentas eléctricas y ráfagas de viento en diversas regiones del país centroamericano. La advertencia fue comunicada de manera oficial por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), institución técnica encargada del monitoreo climatológico. El fenómeno impacta tanto en las áreas urbanas metropolitanas como en los sectores rurales montañosos.
Factores climáticos que generan las lluvias en El Salvador
El origen de este escenario meteorológico inestable radica en la interacción de varios sistemas que confluyen sobre el territorio. De acuerdo con los especialistas del MARN, la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) se encuentra altamente activa debido al arrastre de humedad generado de manera simultánea por dos fenómenos ciclónicos regionales, el huracán Isaías y el huracán Simón.
Ambos eventos atmosféricos impulsan considerables masas de humedad procedentes del océano Pacífico hacia el istmo centroamericano. El meteorólogo de la cartera ambiental, Roberto González, puntualizó que la combinación de estos sistemas mantendrá un flujo continuo de precipitaciones vespertinas y nocturnas. Además, una vaguada inducida y la cercanía de una nueva onda tropical potenciarán las descargas eléctricas en los departamentos del norte y occidente.
Zonas más afectadas y la respuesta de Protección Civil
Las áreas con mayor riesgo de precipitaciones acumuladas comprenden la cordillera volcánica, la franja montañosa del norte y el Área Metropolitana de San Salvador. Para la jornada del sábado, las precipitaciones se concentrarán prioritariamente en la zona occidental, abarcando con fuerza localidades de Ahuachapán, Santa Ana y Chalatenango. Durante las noches, los núcleos de tormenta podrían extenderse hacia Cabañas y La Unión.
Ante esta situación, la Dirección General de Protección Civil resolvió sostener un aviso nacional preventivo para la totalidad del territorio salvadoreño. El titular de dicha entidad de socorro, Luis Amaya, ratificó que el monitoreo será permanente mientras continúe activo el periodo de precipitaciones. Asimismo, se fijó una alerta amarilla en el municipio de La Libertad Sur, puntualmente en los distritos de Santa Tecla y Comasagua.
Riesgos geológicos y medidas de prevención en comunidades vulnerables
La saturación de humedad en los suelos representa una seria amenaza para los asentamientos humanos ubicados en laderas y márgenes de ríos. El impacto acumulado de las lluvias en El Salvador incrementa de forma notable las probabilidades de deslizamientos de tierra, desprendimientos de rocas y flujos de lodo. Este peligro es crítico en sectores donde las viviendas precarias fueron levantadas con láminas, plástico o adobe.
La temporada de lluvias formal en El Salvador suele extenderse habitualmente desde mayo hasta noviembre. Durante esta época, la rápida crecida de quebradas y cuencas hidrográficas exige que la ciudadanía evite transitar por vados o permanecer dentro de cauces activos durante las tormentas. A esto se suma la vigilancia sobre un sistema de baja presión al suroeste salvadoreño que mantiene un potencial de desarrollo ciclónico del veinte por ciento.
El seguimiento constante de los boletines oficiales emitidos por las carteras estatales resulta fundamental para salvaguardar vidas y bienes materiales. Las autoridades reiteraron la importancia de coordinar evacuaciones preventivas en caso de que los comités comunales detecten agrietamientos en terrenos o aumentos súbitos en los caudales hídricos cercanos.
Datos clave
- Pronóstico extendido: El MARN advierte que las precipitaciones con actividad eléctrica continuarán vigentes en varias regiones del país.
- Influencia tropical: La presencia de los huracanes Simón e Isaías aporta grandes caudales de humedad hacia el territorio salvadoreño.
- Alerta focalizada: Rige alerta amarilla por amenaza de aludes en La Libertad Sur, especialmente en Santa Tecla y Comasagua.
- Vigilancia ciclónica: Los técnicos monitorean una perturbación marina con un veinte por ciento de probabilidad de formación ciclónica a siete días.






