La polémica ejecución de Nidal Hasan será transmitida en vivo luego de que las autoridades del Departamento de Defensa de Estados Unidos confirmaran la decisión oficial. El anuncio fue realizado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien ratificó que el exmilitar enfrentará las armas en Texas el 3 de diciembre. La determinación marca un hecho sin precedentes recientes en la justicia castrense norteamericana.
El titular de la cartera de defensa señaló en declaraciones televisivas que la ciudadanía tendrá acceso visual a la pena capital para constatar las derivaciones de crímenes graves. Hegseth detalló que un contingente de soldados integrará el pelotón designado para aplicar la sentencia. La disposición contó con el aval del presidente Donald Trump tras una propuesta remitida por las autoridades ministeriales.
Debate legal ante la ejecución de Nidal Hasan
Diversas entidades cuestionaron la difusión pública de la pena capital por considerarla contraria a las garantías fundamentales. Desde la oficina de derechos humanos de la Organización de las Naciones Unidas señalaron a la agencia AFP que emitir el fusilamiento representaría una práctica semejante a la tortura. El organismo internacional recordó que este tipo de exposiciones abiertas constituye una modalidad de trato cruel, inhumano y degradante.
En el plano político interno, legisladores de la oposición también manifestaron su rechazo a la iniciativa de transmitir el acto en directo. El senador Chris Murphy sostuvo en entrevistas que la difusión mediática resulta inaceptable y asemeja el procedimiento a prácticas de grupos extremistas. Expertos en derecho penal indicaron además que televisar una pena de muerte carece de antecedentes en la era contemporánea y abre interrogantes jurídicos.
Por su parte, la defensa técnica del condenado advirtió sobre irregularidades en la comunicación del procedimiento. El asesor jurídico de Hasan, John Galligan, afirmó que las normativas del ámbito militar solamente autorizan la presencia reducida de testigos, familiares, religiosos y cronistas acreditados. El letrado aseguró que el reglamento en ningún momento contempla la difusión masiva en plataformas audiovisuales y calificó el despliegue como desmedido.
Antecedentes del ataque en la base de Texas
El proceso judicial contra el exmayor se remonta al tiroteo perpetrado el 5 de noviembre de 2009 en el complejo militar de Fort Hood. En esa ocasión, el entonces psiquiatra castrense abrió fuego dentro de un recinto de atención médica donde soldados desarmados esperaban exámenes y vacunas previas a su despliegue operativo. El ataque dejó un saldo de trece personas fallecidas y múltiples heridos.
Durante el consejo de guerra celebrado en 2013, el oficial asumió la autoría de los disparos frente a los magistrados castrenses y presentó disculpas por sus actos. En sus declaraciones testimoniales alegó que pretendía resguardar a combatientes talibanes y comunidades musulmanas en Afganistán. El tribunal militar dictó la pena capital tras calificar el suceso como el ataque no bélico más mortífero ocurrido dentro de una base del país.
El marco normativo y la pena capital militar
El sistema penal militar estadounidense exige una secuencia de instancias jerárquicas antes de aplicar una condena a muerte. Las disposiciones establecen que cualquier sentencia letal requiere la ratificación expresa del presidente en funciones, además de la revisión final de los tribunales de alzada. Aunque la pena capital fue declarada inconstitucional en 1983 por la corte militar, una orden ejecutiva de Ronald Reagan la reincorporó al año siguiente.
La última vez que las fuerzas armadas aplicaron un fusilamiento fue en enero de 1945 contra el soldado Eddie Slovik durante la Segunda Guerra Mundial. Asimismo, la última ejecución militar de cualquier tipo se registró en 1961 mediante la horca. Con la reactivación ordenada por el actual gobierno federal, la ejecución de Nidal Hasan reabre una vía procesal inactiva por más de seis décadas.
Datos clave
- Fecha programada: La sentencia de muerte mediante pelotón de fusilamiento fue fijada para el próximo 3 de diciembre en Texas.
- Transmisión confirmada: El Pentágono dispuso que el procedimiento sea difundido públicamente en directo para la ciudadanía.
- Rechazo internacional: La oficina de derechos humanos de la ONU alertó que televisar la muerte equivale a tortura y tratos degradantes.
- Precedente histórico: Será la primera vez desde 1945 que un tribunal militar estadounidense ejecute a un convicto por fusilamiento.






