El debate sobre la salud privada en Cuba cobró fuerza tras la difusión de un catálogo con servicios médicos cotizados en moneda extranjera en la ciudad de Camagüey. Un comercio particular anunció consultas especializadas y análisis clínicos con costos que superan ampliamente los ingresos básicos de la población. La situación expuso la creciente brecha económica en la isla caribeña y las tensiones entre las iniciativas particulares y las regulaciones estatales.
El anuncio correspondió a un establecimiento denominado Dalia Spa, el cual promocionó consultas de medicina interna y cardiología a un valor de 30 dólares cada una, además de chequeos de laboratorio por 105 dólares. Al aplicar la cotización del mercado informal de 768 pesos cubanos por divisa estadounidense, una sola consulta equivale a 23.040 pesos y el examen integral alcanza los 80.640 pesos. Poco después de la divulgación, los responsables del negocio aseguraron que la publicación correspondía a una simple prueba interna y negaron tener habilitadas tales prestaciones.
Tarifas en dólares y el costo de la salud privada en Cuba
El catálogo difundido contemplaba diversas especialidades y procedimientos de diagnóstico por imágenes. La consulta integral de medicina interna y la primera evaluación en cardiología figuraban a 30 dólares, mientras que los controles posteriores y las interconsultas se tasaron en 15 dólares, unos 11.520 pesos cubanos. Asimismo, se incorporaron estudios de ultrasonido con tarifas que oscilaban entre los 25 y los 45 dólares según la complejidad del análisis.
Entre los exámenes ecográficos, el estudio de tiroides tenía un precio de 25 dólares y el mamario alcanzaba los 30 dólares. Por su parte, la ecografía pélvica se promocionó a 35 dólares, mientras que las modalidades obstétrica y transvaginal se fijaron en 40 dólares. El ultrasonido abdominal figuraba como la prueba más costosa dentro de su categoría, con una tarifa anunciada de 45 dólares, cifra cercana a los 34.560 pesos cubanos al cambio paralelo.
La información fue documentada originalmente por el medio digital CubaNet a partir de capturas de publicaciones en redes sociales y consultas directas. Una empleada del recinto afirmó que el local cuenta con permiso para operar como spa y que buscaban ampliar sus licencias comerciales hacia otros rubros. Sin embargo, ante requerimientos posteriores vía mensajería, la administración reiteró que la lista constituía un ensayo y que los procedimientos médicos no se encontraban disponibles para el público.
Brecha económica frente a los salarios estatales
Los valores publicados contrastan severamente con el poder adquisitivo formal de los trabajadores en la isla. De acuerdo con la Resolución 14/2026 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, el salario mínimo mensual en el país caribeño quedó establecido en 3.210 pesos cubanos. Bajo ese parámetro legal, una sola consulta especializada de 30 dólares representa más de siete sueldos mínimos enteros.
El desbalance resulta todavía más pronunciado en el caso de las pruebas analíticas completas. El paquete de laboratorio presupuestado en 105 dólares equivale a más de 25 salarios mínimos de un trabajador promedio. Esta marcada disparidad refleja cómo la depreciación de la moneda nacional en los circuitos cambiarios informales pulveriza la capacidad de compra de la ciudadanía frente a cualquier cotización fijada en moneda fuerte.
Para observadores internacionales y analistas de la región, la aparición de ofertas vinculadas a la salud privada en Cuba evidencia las dificultades del sistema asistencial tradicional para responder a la demanda cotidiana. La escasez de insumos, medicamentos básicos y personal técnico en los recintos estatales impulsa la búsqueda de alternativas en el sector no estatal, a pesar de que la inmensa mayoría de la población depende de ingresos fijos en moneda nacional.
Marco regulatorio y restricciones para el sector asistencial
El ordenamiento jurídico cubano sostiene estrictas limitaciones sobre la medicina particular. El Decreto 160/2026 del Consejo de Ministros, emitido a finales de julio y puesto en vigor en agosto, excluye explícitamente a las actividades médicas y asistenciales de las autorizaciones conferidas a los emprendimientos privados. Dicha normativa prohíbe el ejercicio profesional independiente en áreas como la odontología y la atención clínica general.
Aunque el marco legal vigente admite ciertas actividades complementarias de rehabilitación, óptica, farmacia o cuidados específicos, no contempla licencias para centros de salud privados con consultas de cardiología o medicina interna. Por otra parte, la Ley 165 de Salud Pública consagra la gratuidad y el carácter universal de los servicios sanitarios gestionados y coordinados de manera exclusiva por el Estado.
Hasta la fecha no se ha presentado documentación oficial que acredite si el local involucrado contaba con autorizaciones especiales o si llegó a cobrar a pacientes por estas atenciones. La controversia suscitada reabre el debate regional sobre las reformas económicas en la isla, la dolarización de facto del consumo cotidiano y la viabilidad de sostener servicios esenciales bajo esquemas centralizados en contextos de profunda crisis.
Datos clave
- Precios en divisas: El negocio promocionó consultas médicas a USD 30 y exámenes de laboratorio completos a USD 105 en la ciudad de Camagüey.
- Brecha salarial: Con el salario mínimo fijado en 3.210 pesos cubanos, una consulta médica anunciada equivale a más de siete meses de sueldo básico.
- Desmentido del comercio: La administración del establecimiento sostuvo que el catálogo correspondía a una prueba interna y que los servicios no estaban en funcionamiento.
- Prohibición legal vigente: El Decreto 160/2026 no autoriza el ejercicio de consultas médicas ni especialidades clínicas a los actores económicos no estatales en Cuba.






