La lengua de señas se consolida en El Salvador como una herramienta indispensable para superar el aislamiento que afecta a las personas sordas. En la capital salvadoreña, una nueva generación de oyentes participa activamente en programas formativos orientados a facilitar la interacción diaria en espacios comunitarios. Esta iniciativa académica busca transformar la convivencia social a través del entendimiento mutuo y la empatía.
El Colegio Bautista de Teología dio inicio en 2024 al primer diplomado general abierto a todo público enfocado en la Lengua de Señas Salvadoreña. La propuesta académica cuenta con una matrícula inicial de 36 alumnos y se extiende por diez meses continuos. Un equipo docente integrado por un facilitador sordo y una intérprete oyente lidera este proceso formativo integral.
De la experiencia cotidiana a las aulas de capacitación
Entre los estudiantes figura Walter Adrián Domínguez, servidor comunitario que descubrió la necesidad de formarse tras observar situaciones cotidianas en comercios y hospitales. Su contacto casual con trabajadores con discapacidad auditiva despertó su interés por aprender a interactuar de forma adecuada. Aquellos encuentros casuales le demostraron el impacto positivo de saludar o agradecer mediante señas.
Durante una internación hospitalaria por motivos de salud, Domínguez comprobó la sorpresa y gratitud de una trabajadora sorda al ser abordada en su sistema comunicativo. Según relató a medios internacionales, la experiencia confirmó que comunicarse sin depender de improvisaciones gestuales genera dignidad y cercanía humana. Aquel episodio reforzó su decisión de profundizar en esta formación técnica.
El desafío de interpretar en lengua de señas
El proceso pedagógico requiere constancia diaria y una reestructuración mental profunda. Según los instructores, la práctica constante fuera del aula resulta indispensable para afianzar el vocabulario y la percepción visual. Dominar la lengua de señas demanda derribar temores iniciales vinculados al miedo a cometer equivocaciones o no hacerse entender con claridad.
Uno de los mayores retos consiste en diferenciar la traducción literal del español signado frente a la verdadera interpretación visual. El estudiante explicó que las ideas complejas deben adaptarse a la estructura gramatical particular que utiliza el colectivo sordo. Por ello, la capacitación no se limita a imitar palabras, sino a interpretar conceptos completos con sentido propio.
La urgencia de expandir la formación a las escuelas
Históricamente, la enseñanza de este idioma dentro del ámbito ministerial estuvo reservada de manera exclusiva para educadores e integrantes internos. La apertura del diplomado marca un cambio significativo al democratizar el acceso al aprendizaje inclusivo para cualquier ciudadano interesado. Diversas organizaciones religiosas y sociales en América Latina cumplen un papel clave al suplir vacíos institucionales en materia de inclusión.
Domínguez destacó que la enseñanza de la lengua de señas debería incorporarse de manera progresiva en el sistema escolar primario y secundario. Promover nociones básicas desde la infancia permitiría visibilizar a un sector históricamente relegado en trámites y servicios públicos. El compromiso ciudadano resulta determinante para construir entornos accesibles en toda la región.
Datos clave
- Iniciativa pionera: Un total de 36 participantes integran la primera promoción abierta del diplomado dictado en el Colegio Bautista de Teología.
- Metodología integral: La currícula de diez meses combina gramática visual, expresión corporal, percepción gestual y vocabulario bajo la guía de docentes sordos y oyentes.
- Propósito inclusivo: Los participantes buscan desempeñarse como intérpretes comunitarios y fomentar la enseñanza básica en escuelas generales.






