La reforma de la jornada laboral en Brasil fue calificada este jueves como una conquista histórica por el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva. La promulgación de la enmienda constitucional se da luego de que el Senado brasileño concluyera la tramitación legislativa que reduce el régimen general de trabajo de 44 a 40 horas por semana. La medida elimina de forma progresiva el esquema de seis días de actividad por uno de descanso y garantiza dos días libres sin recortar las remuneraciones.
El anuncio cobra una relevancia directa en un momento decisivo para el gigante sudamericano, cuya economía marca las tendencias comerciales y productivas de la región, influyendo en socios cercanos del Mercosur como Paraguay.
Un cambio estructural en el régimen de trabajo
El proyecto aprobado por el plenario legislativo establece que ningún trabajador sujeto al régimen legal ordinario deberá cumplir más de cinco días de tareas semanales. De esta manera, se desmantela el tradicional esquema laboral denominado seis por uno, muy extendido en el sector comercial y de servicios del país vecino.
Para el oficialismo, la modificación legislativa representa saldar una deuda pendiente con las clases asalariadas que esperaban mayor tiempo de descanso y bienestar familiar. Con esta enmienda constitucional, el Congreso concluyó un proceso que requirió mayorías especiales en ambas cámaras antes de quedar firme para su aplicación general.
Impacto de la nueva jornada laboral en Brasil
Las organizaciones sindicales proyectan que cerca de 22 millones de personas experimentarán de manera directa la reducción horaria en sus empleos formales. Luiz Inácio Lula da Silva, a sus 80 años y en busca de un cuarto periodo presidencial no consecutivo, aseguró en sus plataformas digitales que quienes construyen el país merecen tiempo de calidad para compartir con sus familias y cuidar su salud personal.
Sin embargo, las cámaras empresariales han mostrado fuerte preocupación ante el nuevo escenario normativo. Los gremios patronales advirtieron que la reducción horaria provocará un incremento estimado del 22 % en el costo de cada hora trabajada. Asimismo, manifestaron el temor de que este salto en los costos operativos pueda traducirse en la destrucción de hasta 1,2 millones de puestos formales, en una economía donde la desocupación ronda el 5 %, pero la informalidad todavía alcanza al 37 % de la población ocupada.
El pulso electoral frente a Flávio Bolsonaro
La aprobación de este cambio sobre la jornada laboral en Brasil ocurre a pocos días de la segunda vuelta electoral prevista para el 25 de octubre. En los comicios presidenciales, el actual gobernante intentará revertir la diferencia frente al senador Flávio Bolsonaro, postulante del Partido Liberal, quien se impuso en la primera ronda con el 47 % frente al 45 % del dirigente progresista.
Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro, emitió un voto telemático favorable a la iniciativa mientras realizaba actos de campaña en la ciudad de Porto Alegre. No obstante, el referente opositor aseguró a grupos de empresarios que, en caso de imponerse en las urnas, promoverá una revisión exhaustiva de la normativa para flexibilizar las condiciones contractuales y permitir negociaciones directas entre patrones y empleados sin imposiciones rígidas del Estado.
Para los trabajadores y empresarios de la región fronteriza paraguaya, la transformación del esquema operativo del comercio y la industria del Brasil resulta de seguimiento clave, dado que las diferencias en costos laborales suelen incidir en la competitividad y en los flujos de inversión dentro de la zona compartida.
Datos clave
- La reforma constitucional reduce el límite semanal ordinario de 44 a 40 horas y asegura dos jornadas completas de descanso sin disminución salarial.
- Alrededor de 22 millones de empleados formales se beneficiarán de la eliminación del esquema laboral de seis días de trabajo por uno libre.
- El sector empresarial alertó sobre un encarecimiento del 22 % por hora trabajada y el riesgo de suprimir hasta 1,2 millones de empleos.
- El escenario político sitúa este hito en la antesala del balotaje del 25 de octubre entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.






