La devastadora inundación en Nepal provocada por el colapso de una masa de hielo y roca mantiene en vilo al país asiático a un mes del suceso. Las autoridades locales y organismos de socorro continúan la búsqueda de miles de personas bajo toneladas de barro y escombros, mientras los pobladores despiden a sus seres queridos mediante ceremonias tradicionales a orillas de los afluentes desbordados.
El fenómeno comenzó el 26 de agosto a las 8:37 de la mañana, cuando un bloque de 600 metros de ancho se desprendió de la cara norte del monte Langtang Lirung, a unos 5.000 metros de altitud cerca de la frontera con China. Este alud cayó con fuerza hacia la cuenca del río Lhende Khola, formando un dique natural con rocas y sedimentos. Pocos minutos después, el tapón cedió violentamente y liberó una masa torrencial a más de cien kilómetros por hora por los ríos Bhote Koshi y Trishuli.
El impacto de la inundación en Nepal y las secuelas
El último balance oficial divulgado por la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal confirmó 1.453 víctimas fatales y 5.550 ciudadanos desaparecidos. Aunque los registros de la Policía nepalí depuraron recientemente la cifra de personas sin localizar a 4.718, la magnitud de la catástrofe continúa conmoviendo a la comunidad internacional. En campamentos militares y sedes públicas, los familiares colocaron cientos de fotografías con la esperanza de ubicar a quienes fueron arrastrados por las aguas.
La violencia de la corriente borró del mapa tramos enteros de rutas, puentes y caseríos en valles como el de Bidur. En dicho poblado, los templos y viviendas que quedaron en pie sobre los cerros albergan hoy funerales colectivos donde los deudos reparten frutas y bebidas como ofrendas. Para los rescatistas y pobladores, el terreno aún representa un peligro latente debido a la inestabilidad de las laderas y la densa capa de lodo acumulada.
Historias de supervivencia frente a la catástrofe
En medio de la destrucción surgieron episodios donde la rápida reacción evitó tragedias mayores. En la escuela secundaria Tribhuvan Trishuli de Bidur, el director Rajendra Dawadi ordenó la evacuación inmediata de los estudiantes hacia terrenos altos tras recibir una llamada telefónica de advertencia desde la zona alta del río. Gracias a esta decisión, más de 900 alumnos lograron salvarse apenas 14 minutos antes del paso del aluvión, que arrasó por completo las instalaciones escolares.
Otro caso emblemático ocurrió con la denominada vivienda verde de la familia Pyakurel. Sus ocupantes lograron refugiarse en la azotea durante más de una hora mientras la fuerza del torrente destruía los dos primeros pisos de la estructura. Vecinos del lugar consiguieron rescatarlos mediante escaleras metálicas improvisadas una vez que el caudal descendió, convirtiendo a la edificación en un símbolo de resistencia en medio del paisaje desolado tras la violenta inundación en Nepal que arrasó con los inmuebles contiguos.
Ayuda internacional y el factor climático
Especialistas del consorcio World Weather Attribution señalaron que el calentamiento global favoreció las condiciones para el colapso del permafrost que sostenía la montaña. Comunicadores y referentes sociales locales han reclamado una mayor responsabilidad a las naciones industrializadas por la emisión masiva de gases de efecto invernadero, señalando que los países montañosos en desarrollo sufren con mayor crudeza las consecuencias extremas del cambio climático.
La asistencia humanitaria llegó desde diversos puntos del globo terráqueo para mitigar la emergencia. Destacó el arribo de un avión civil piloteado por el argentino Enrique Piñeyro con 20 toneladas de provisiones de la Cruz Roja, tras una compleja aproximación en el aeropuerto de Katmandú. Al cumplirse las primeras semanas de la catástrofe, los estragos de la inundación en Nepal reflejan la vulnerabilidad de las poblaciones ribereñas y la urgente necesidad de sistemas de alerta temprana más eficaces.
Datos clave
- Víctimas registradas: la tragedia provocó al menos 1.453 muertos confirmados y más de 4.700 desaparecidos según los informes de seguridad.
- Origen geológico: un desprendimiento de 600 metros de roca y glaciar en el monte Langtang Lirung formó una represa que reventó y bajó a 100 km/h.
- Evacuación oportuna: más de 900 estudiantes de la escuela secundaria de Bidur salvaron sus vidas tras evacuar a pie 14 minutos antes del impacto del agua.
- Puente aéreo y rescate: toneladas de ayuda humanitaria internacional continúan ingresando para socorrer a comunidades aisladas por la pérdida de caminos y puentes.






