La meta de alcanzar el grado de inversión Paraguay quedó en pausa luego de que la calificadora Fitch Ratings decidiera conservar la nota soberana en BB+ con perspectiva positiva. Aunque la consultora internacional valoró el dinamismo de la actividad productiva y la moderada deuda externa, determinó que todavía persisten debilidades en la gobernanza y desajustes en el plano presupuestario. La resolución se dio a conocer este miércoles en Asunción tras la revisión periódica del perfil crediticio nacional.
Los motivos detrás del freno en la calificación
Para la agencia calificadora, los principales reparos se concentran en el deterioro de la credibilidad fiscal y la acumulación de deudas impagas con contratistas del Estado. El informe oficial cuantificó compromisos pendientes por alrededor de USD 1.300 millones, cifra equivalente a casi dos puntos del producto interno bruto. Estos pasivos acumulados impactan de forma directa en el rubro de obras públicas y en la provisión de insumos del sector farmacéutico.
Asimismo, la entidad evaluadora observó el constante aplazamiento en el cumplimiento del tope del déficit fiscal de 1,5% fijado por la legislación vigente. Dicho retorno a los límites legales quedó postergado recientemente para 2028, con desequilibrios proyectados en 3,2% para 2026 y 3,9% para 2027. Esta reiterada alteración de los planes de consolidación presupuestaria generó dudas sobre la capacidad gubernamental para sostener las metas trazadas.
Las trabas que postergan el grado de inversión Paraguay
A los desajustes en las cuentas públicas se suman las deficiencias institucionales que condicionan la evaluación global. El análisis ubicó al país en el percentil 39 de los indicadores de gobernanza elaborados por el Banco Mundial. Esta medición técnica subraya la fragilidad del Estado de derecho, la reducida capacidad estatal y los persistentes niveles de corrupción en distintas dependencias administrativas.
Por otra parte, la reforma de la Caja Fiscal tampoco convenció plenamente a los analistas internacionales. El reporte subraya que los cambios paramétricos iniciales sufrieron importantes recortes durante su tratamiento legislativo, restando impacto a la sostenibilidad previsional a mediano plazo. De esta manera, persisten varios obstáculos institucionales para alcanzar el grado de inversión Paraguay de forma unánime ante las calificadoras del mercado global.
Fortaleza productiva y contraste con otras calificadoras
El veredicto de Fitch genera un escenario dispar frente a las demás agencias de riesgo financiero global. Moody's concedió la categoría de inversión en julio de 2024 al ubicar la nota en Baa3, mientras que S&P Global Ratings dio el mismo paso en diciembre de 2025 al situarla en BBB-. Fitch se mantiene así como la única de las tres firmas determinantes que sitúa las obligaciones paraguayas un peldaño por debajo del umbral de seguridad crediticia.
El presidente Santiago Peña subrayó en sus plataformas digitales que la confirmación de la perspectiva positiva representa un voto de confianza hacia la dirección macroeconómica del territorio. De hecho, el informe técnico reconoció que el producto interno bruto experimentó un repunte del 6,6% en 2025, el más alto de toda América Latina. Además, el endeudamiento público descendió al 31,7% del PIB, favorecido en parte por la apreciación del guaraní.
Sin embargo, la consultora dejó claro que el crecimiento de la manufactura, los servicios o el agro no compensa por sí solo las falencias de transparencia. Para que el grado de inversión Paraguay se convierta en una realidad unánime, el Estado requerirá asegurar un marco fiscal predecible, transparentar la deuda flotante y demostrar avances verificables en la lucha contra la corrupción.
Datos clave
- Fitch ratificó la calificación en BB+ con perspectiva positiva, dejando al país a un escalón del estatus crediticio pleno.
- El crecimiento económico sobresalió con una expansión del PIB del 6,6% en 2025 y una deuda pública reducida al 31,7%.
- Las dudas fiscales persisten debido a compromisos impagos estimados en USD 1.300 millones y la postergación de la regla fiscal hasta 2028.
- La gobernanza y corrupción continúan entre las principales trabas institucionales señaladas en los indicadores internacionales.






