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Científicos analizan el ADN de la tortuga Jonathan para hallar claves biológicas sobre la vejez

Redacción BM Online•8 de octubre de 2026 a las 08:00 p. m.•Santa Elena

Tortuga gigante de pie sobre el césped verde frente a una casa blanca de estilo colonial con ventanas amplias.

El envejecimiento humano podría recibir nuevas explicaciones científicas tras un revelador estudio genético realizado sobre Jonathan, la tortuga gigante de Aldabra de 194 años que reside en la remota isla británica de Santa Elena. Un equipo internacional de investigadores secuenció el material genético del reptil para comprender los mecanismos celulares que le permiten mantenerse saludable a casi dos siglos de su nacimiento. El trabajo fue publicado formalmente por la prestigiosa revista especializada Science Advances.

La investigación estuvo encabezada por el neurólogo Stephen Wes Clark, presidente de la Fundación Kallel, en conjunto con especialistas del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt y la colaboración de Steve Horvath, reconocido referente de la Universidad de California en Los Ángeles por sus métodos de medición de la edad biológica. Los expertos hallaron que varias regiones del genoma de este animal presentan un orden químico atípico para su longevidad.

Un orden genético poco común frente al paso del tiempo

El análisis profundizó en los mecanismos epigenéticos, en particular la metilación del ADN, consistente en pequeñas modificaciones químicas que determinan el encendido y apagado de determinados genes sin modificar la secuencia base. En la mayoría de los seres vivos, el avance de los años desorganiza progresivamente estos patrones químicos, un fenómeno descripto por los especialistas bajo el concepto de entropía de metilación.

Sin embargo, en el caso de Jonathan, esta regulación conservó una estabilidad notable en zonas directamente ligadas al funcionamiento de las mitocondrias, las organelas encargadas de suministrar energía a las células vivas. Dicha preservación también se detectó en regiones vinculadas con el procesamiento del ácido ribonucleico, lo que sugiere que sus células sostienen un metabolismo energético balanceado pese a su prolongada existencia física.

Mutaciones protectoras vinculadas al envejecimiento humano

Los expertos identificaron un total de 287 variantes genéticas exclusivas en el espécimen que están ausentes en otras tortugas de su misma especie analizadas previamente. Estas particularidades moleculares se relacionan directamente con la regeneración celular, la reparación del ADN dañado, el procesamiento regular de la insulina y el resguardo de los telómeros, que son los extremos protectores de los cromosomas.

Asimismo, las variantes halladas inciden en mecanismos biológicos que previenen la multiplicación de células tumorales, un punto de gran interés científico. Clark resaltó que entender cómo estos organismos evitan el colapso celular abre interrogantes valiosos para estudiar el envejecimiento humano y diseñar futuras terapias dirigidas a preservar la función mitocondrial contra el deterioro físico.

Cautela de los especialistas y próximos pasos científicos

Pese al entusiasmo que generan estos descubrimientos, los propios autores del estudio insistieron en mantener una postura cautelosa. Benjamin Vaisvil, integrante de la Fundación Kallel y coautor del informe, remarcó que los resultados provienen de una única tortuga excepcional y que aún no es posible comprobar científicamente que estas variantes genéticas sean la causa directa de su supervivencia.

El proyecto arrancó originalmente en 2017 a partir de gestiones con Joe Hollins, el veterinario oficial de la isla, quien por precauciones sanitarias denegó la toma de muestras de sangre. Los científicos lograron extraer células del interior de la mejilla del animal para realizar la lectura de su código genético. Para las etapas siguientes, el equipo prevé conseguir muestras sanguíneas con el fin de profundizar la observación y extender las comparaciones hacia otras especies con ciclos vitales extraordinarios.

Datos clave

  • La tortuga Jonathan tiene una edad estimada de 194 años y vive en la residencia oficial de Plantation House en la isla de Santa Elena.
  • El análisis de ADN reveló 287 variantes genéticas únicas asociadas a la reparación celular, los telómeros y la defensa contra tumores.
  • Las mitocondrias del reptil conservan un orden químico inusual que previene el desorden energético que suele darse con la edad.
  • Los autores del estudio sostienen que se trata de una hipótesis que requiere análisis adicionales antes de extrapolar conclusiones definitivas.

Fuente: infobae.com

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