La investigación por el doble homicidio ocurrido en Pedro Juan Caballero dio un giro. Los tres brasileños aprehendidos tras una serie de allanamientos no pertenecen al Primer Comando da Capital (PCC), como se informó al principio, sino a la facción Comando Vermelho (CV), originaria de Río de Janeiro.
Así lo confirmó el comisario principal César Diarte, jefe del Departamento de Investigaciones de la capital de Amambay. El jefe policial dio detalles sobre los avances del caso, el perfil de los sospechosos y los antecedentes de las víctimas. También informó que los operativos continúan en zonas rurales de Zanja Pytá.
Cómo fue el ataque
El crimen ocurrió en la madrugada del lunes 19 de octubre, en una vivienda de la calle Valois Rivarola, en el barrio Obrero de Pedro Juan Caballero. Un grupo armado tipo comando irrumpió en la casa donde descansaban Marcelo Ruan Lázaro Ortiz, de 26 años, y su pareja, Carolina Benites Arce, brasileña de 27 años.
Carolina fue asesinada a tiros de fusil en la vereda de la vivienda. Marcelo fue llevado por la fuerza por los atacantes. En la casa estaban también una hija de seis años de la mujer y un colaborador de Marcelo, que sobrevivieron. Este último, un brasileño de 28 años, quedó demorado para ser interrogado sobre por qué los sicarios lo dejaron con vida.
Al día siguiente, el martes 20, el cuerpo de Marcelo apareció en plena línea internacional, en la entrada de la colonia Potrero Ortiz, a apenas 20 metros de territorio brasileño. Estaba acribillado y envuelto en una carpa negra. Cerca de allí, en una zona de cultivos de soja, la Policía encontró quemada una camioneta Toyota Fortuner, que sería el vehículo usado para el rapto.
Los detenidos
En la tarde del martes, agentes del Departamento de Investigaciones de Amambay y del Departamento de Homicidios de Asunción realizaron varios allanamientos en la ciudad. En uno de ellos detuvieron a tres brasileños:
- Diogo Silva Alexandre, de 20 años, con orden de captura en Brasil por asociación criminal y tráfico de drogas.
- Pedro Paulo Leite De Jesús, de 25 años, con antecedentes por hurto y lesión corporal.
- Un adolescente de 17 años.
Diarte confirmó que los tres provienen de Río de Janeiro y que dos de ellos tienen antecedentes y órdenes de detención en su país por tráfico de drogas, tráfico de armas y crimen organizado.
Según los primeros datos de la investigación, estos detenidos no formarían parte del grupo que ejecutó el ataque, sino del entorno de la propia víctima. De hecho, Marcelo sería quien les alquilaba la casa donde vivían.
El presunto organizador, prófugo
En otro allanamiento, los investigadores llegaron a la vivienda desde donde habrían salido los sicarios. Allí encontraron a una joven de 20 años, que afirmó que la casa pertenece a su pareja, Sergio González Giménez, paraguayo de 30 años. El hombre logró escapar poco antes de la llegada de los agentes.
Para la Policía, González sería el presunto organizador del ataque. Las sospechas son que ocultó a los sicarios en esa vivienda durante el fin de semana y luego los trasladó hasta la casa de las víctimas. Imágenes de circuito cerrado respaldarían esa hipótesis. Actualmente es buscado por los investigadores.
De acuerdo con información extraoficial, los autores materiales del doble crimen serían integrantes del Comando Vermelho enviados desde Río de Janeiro. Marcelo habría sido «decretado», es decir, sentenciado a muerte por la facción, a raíz de una negociación de drogas.
Quién era la víctima
Marcelo usaba dos identidades: un documento brasileño a nombre de Marcelo Ruan Lázaro Ortiz y uno paraguayo como Marcelo Juan Ortiz Moura. Sobre esto, Diarte reconoció que en la frontera es muy fácil obtener la doble nacionalidad y que no se trata de un caso aislado.
En Brasil era prófugo por narcotráfico, con una orden de recaptura para cumplir una condena. Diarte explicó que la Policía Civil brasileña envió un informe en el que lo describía como un «patrón», un jefe de sicarios, al que vinculaba con al menos diez homicidios cometidos en los últimos meses en Ponta Porã, la ciudad brasileña vecina de Pedro Juan Caballero.
Según el comisario, los informes brasileños lo señalaban como alguien extremadamente violento, que en algunos casos participaba personalmente de las ejecuciones que encargaba.
La historia de la familia también está marcada por la violencia del narcotráfico. Su padre, Marcelino Ortiz Areco, fue asesinado en 2005. Según Diarte, ese crimen ocurrió en la zona de Corpus Christi, en Canindeyú, y fue atribuido a otro líder narco de la época.
Las hipótesis
La Policía maneja varias líneas de investigación sobre el móvil, que van desde una disputa territorial por el tráfico de drogas y armas hasta conflictos personales en el entorno del narcotráfico.
Diarte agregó otro dato: Carolina había sido pareja de otro narcotraficante, amigo de Marcelo, que hoy está preso en Brasil. Tras esa detención, ella inició una relación con Marcelo. El comisario resumió el escenario mencionando el tráfico de armas, el de drogas y el sicariato como negocio en la frontera.
Lo que viene
Los operativos continúan en zonas rurales de Zanja Pytá para dar con los autores materiales y con el presunto organizador. Los detenidos quedaron a disposición de la Fiscalía, que deberá definir su situación procesal. El caso vuelve a poner en evidencia la presencia de las facciones criminales brasileñas en la frontera de Amambay.






