La confirmación de disparos militares en Guatemala generó una profunda conmoción institucional luego de un violento episodio registrado en Huité, departamento de Zacapa, que dejó un saldo de ocho personas fallecidas. El presidente Bernardo Arévalo y el titular del Ministerio de la Defensa Nacional, Henry David Sáenz Ramos, anunciaron que 107 efectivos quedaron a disposición plena del Ministerio Público. Las autoridades remitieron los informes correspondientes para deslindar responsabilidades penales sobre el trágico suceso.
Como consecuencia directa de las actuaciones iniciales, el Poder Ejecutivo dispuso la destitución inmediata de dos altos jefes castrenses. Los oficiales apartados de sus cargos son el general de división José Geovani Martínez Milián, quien ejercía como jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional, y el coronel Erwin Constanza Hidalgo, comandante de la Segunda Brigada de Infantería con asiento en Zacapa. El Gobierno argumentó que estas decisiones buscan asegurar total transparencia e independencia en las averiguaciones judiciales en curso.
Relevos en el mando e intervención de la fiscalía
La remoción de la cúpula operativa se formalizó luego de que el coronel Miguel Estuardo Barrios Martínez presentara una denuncia penal ante el Ministerio Público. En su presentación, el oficial alertó sobre la posible comisión de ejecuciones extrajudiciales durante el despliegue de las fuerzas armadas en la zona oriental. Esta acusación aceleró las medidas administrativas internas y precipitó la entrega de todo el material recabado a los fiscales asignados al expediente.
El armamento utilizado por la unidad, junto con los pertrechos y equipos tácticos, permanece bajo custodia en las instalaciones de la Segunda Brigada de Infantería. En ese mismo recinto militar se encuentran concentrados los 107 uniformados, entre personal de tropa y oficiales, a la espera de las notificaciones y requerimientos de comparecencia que ordene la fiscalía general.
La versión oficial sobre los disparos militares en Guatemala
Durante una conferencia de prensa gubernamental, el ministro Sáenz Ramos admitió que el contingente militar abrió fuego en la localidad, aunque sostuvo que se trató de disparos disuasivos controlados de advertencia. Según la postura de la cartera de Defensa, las tropas tenían la misión de instalar controles viales en los accesos al municipio y reaccionaron tras escuchar detonaciones de origen desconocido, con el presunto fin de resguardar su integridad física.
No obstante, la justificación de los disparos militares en Guatemala generó fuertes controversias frente a los testimonios vecinales. El Consejo Comunitario de Desarrollo de la localidad difundió registros en video que muestran la circulación de vehículos militares blindados tipo J8 en el perímetro urbano, en horarios posteriores a los primeros tiroteos reportados cerca del campo de fútbol comunitario.
Contradicciones operativas y reserva judicial
El origen de la intervención castrense aún mantiene múltiples interrogantes sin resolver. En un principio, tanto el Ministerio de Gobernación como la cúpula de Defensa habían negado cualquier intervención de sus elementos en los hechos violentos ocurridos el pasado 27 de septiembre. Sin embargo, un informe elaborado por la Policía Nacional Civil relacionó el tiroteo con un presunto intento de captura de Haroldo Lorenzana Terraza, supuesto cabecilla de la organización delictiva conocida como Los Lorenzana.
Los peritos del Ministerio Público trabajaron sobre cuatro áreas distintas de Huité, donde lograron recolectar 77 casquillos y evidencias balísticas vinculadas a los enfrentamientos. Por orden de los tribunales competentes, el expediente de la investigación militar fue declarado bajo reserva judicial estricta, lo que impide divulgar detalles concluyentes del informe técnico.
El impacto de los disparos militares en Guatemala y la pérdida de vidas humanas continúan bajo riguroso escrutinio ciudadano, mientras las autoridades reiteran su compromiso de no interferir en el esclarecimiento de los hechos para garantizar justicia a los familiares de los fallecidos.
Datos clave
- Saldo fatal: La balacera en el municipio de Huité dejó un total de ocho civiles fallecidos y 77 indicios balísticos recolectados en cuatro escenas distintas.
- Efectivos procesados: Un total de 107 integrantes del Ejército quedaron concentrados y a disposición del Ministerio Público con sus armas bajo resguardo.
- Mandos destituidos: El Gobierno relevó al jefe del Estado Mayor de la Defensa y al comandante de la Segunda Brigada de Infantería.
- Denuncia interna: Un coronel del Ejército denunció ante la fiscalía la presunta comisión de ejecuciones extrajudiciales durante el procedimiento.






