La disidencia colorada comenzó a evaluar la posibilidad de tejer nuevas alianzas y sumar a referentes descontentos del oficialismo partidario. La determinación surgió tras una cumbre política celebrada en la residencia del senador Luis Pettengill en Asunción, motivada por la creciente fractura entre los liderazgos de Honor Colorado. Este reposicionamiento responde a las fricciones internas entre el titular de la Asociación Nacional Republicana, Horacio Cartes, y la cúpula gubernamental encabezada por Santiago Peña y Pedro Alliana.
La cumbre disidente en Asunción
El encuentro nocturno congregó a siete senadores y seis diputados de diversos sectores opositores al cartismo. En la cita participaron figuras centrales como el expresidente Mario Abdo Benítez, el exministro Arnoldo Wiens y la senadora Lilian Samaniego. La reunión estaba agendada con anterioridad, pero los recientes desencuentros del oficialismo coparon el centro del debate político.
Durante el diálogo, los asistentes analizaron las consecuencias institucionales y electorales del distanciamiento en la cúpula gubernamental. Un dirigente presente confirmó que emisarios de ambas facciones de Honor Colorado han iniciado conversaciones exploratorias para evaluar futuros acercamientos. Ante esa coyuntura, la dirigencia evalúa si este quiebre derivará en una escisión formal del movimiento gobernante de cara a los comicios presidenciales de 2028.
Para los referentes presentes, la crisis en el bloque gobernante altera el equilibrio de fuerzas parlamentarias y abre una ventana para articular proyectos en ambas cámaras del Congreso. Los legisladores coincidieron en que mantener la cohesión interna será indispensable para actuar de forma coordinada ante cualquier ofrecimiento o eventual pacto político.
El quiebre interno del oficialismo
La tensión en el sector gubernamental escaló a raíz del armado de la futura chapa presidencial para el próximo periodo eleccionario. Mientras Horacio Cartes propuso la figura del ministro Juan Carlos Baruja como eventual postulante para integrar la fórmula, el vicepresidente Pedro Alliana ratificó que sus aspiraciones presidenciales permanecen firmes. Esta pugna evidenció las discrepancias sobre el rumbo de la conducción partidaria.
El respaldo público que brindaron los quince gobernadores colorados a la postulación de Alliana profundizó el malestar en la conducción nacional de la nucleación republicana. Posteriormente, los jefes departamentales mantuvieron un encuentro reservado en Mburuvicha Róga con Peña y Alliana, sin emitir declaraciones públicas. La situación generó un clima de incertidumbre que los movimientos contrarios buscan aprovechar para ganar terreno en la estructura partidaria.
Estrategia de la disidencia colorada para 2028
El bloque no oficialista está integrado principalmente por Fuerza Republicana, Colorado Añetete y Causa Republicana. Aunque cada corriente mantiene su propia identidad y liderazgo, todas coinciden en la necesidad de recuperar protagonismo en la Junta de Gobierno. La presencia de Arnoldo Wiens en las deliberaciones ratificó que la definición de candidaturas será un eje primordial en los próximos meses.
De consolidarse la división del oficialismo en dos bancadas o facciones separadas, la disidencia colorada podría constituirse en el árbitro de las mayorías parlamentarias. Por ahora no existen acuerdos formales ni traspasos confirmados, pero el tablero político colorado ingresó en una fase de reorganización acelerada que redefinirá el equilibrio de poder en Paraguay.
Datos clave
- Reunión clave: El encuentro se desarrolló en Asunción con la presencia de siete senadores, seis diputados y referentes de tres movimientos republicanos.
- Origen de la disputa: Las tensiones en Honor Colorado surgieron por la conformación de la chapa electoral para 2028, con posturas divididas entre Horacio Cartes y Pedro Alliana.
- Respaldo regional: Los quince gobernadores pertenecientes a la ANR manifestaron su apoyo expreso a las aspiraciones presidenciales del actual vicepresidente.
- Escenario abierto: La dirigencia disidente aguarda una eventual fractura definitiva para consolidar mayorías dentro del Congreso y la estructura partidaria.






