El intento de desalojo en Cayos Cochinos generó un nuevo episodio de tensión entre las fuerzas de seguridad de Honduras y la población garífuna del archipiélago. La Organización Fraternal Negra Hondureña denunció el despliegue de efectivos policiales que llegaron para desalojar un campamento de unas 40 personas en el sector de Playa Uva, en medio de reclamos por el incumplimiento de sentencias internacionales vigentes.
La medida derivó de una resolución dictada por un juzgado con competencia nacional en materia de criminalidad organizada, medio ambiente y corrupción. Dicha orden establecía la ejecución de la medida judicial en las primeras horas de la mañana, lo que provocó una rápida alerta por parte de las organizaciones sociales y de derechos humanos.
La orden judicial y los reclamos territoriales
Según la documentación difundida por los defensores comunitarios, la disposición legal hacía mención a títulos de propiedad registrados a favor de la Sociedad de Inversiones Ecológicas sobre varios sectores del archipiélago. Sin embargo, la dirigencia comunitaria sostiene que estos derechos privados colisionan de forma directa con la ocupación ancestral y los títulos colectivos del pueblo garífuna.
Desde la Organización Fraternal Negra Hondureña sostuvieron que el operativo policial respondía a la defensa de intereses comerciales privados y a las actividades de la Fundación Cayos Cochinos. Los representantes locales afirmaron que las restricciones de acceso y la presencia de uniformados buscan facilitar la grabación de producciones televisivas internacionales en una zona de alta sensibilidad ecológica y cultural.
El antecedente vinculante de la Corte IDH
El conflicto territorial en la zona cuenta con un precedente jurídico de jerarquía supranacional. La Corte Interamericana de Derechos Humanos dictaminó en noviembre de 2025 que el Estado de Honduras incurrió en responsabilidad internacional al vulnerar los derechos de propiedad comunitaria, alimentación, identidad cultural e integridad de los habitantes originarios.
La resolución internacional remarcó que las autoridades hondureñas omitieron garantizar los procesos de consulta previa, libre e informada al momento de delimitar el área marina protegida y fijar normativas de pesca. Asimismo, el tribunal continental determinó que los permisos otorgados para actividades turísticas masivas y emisiones de telerrealidad vulneraron el hábitat funcional imprescindible para la supervivencia cotidiana de la comunidad.
Obligaciones internacionales frente a mandatos locales
El expediente judicial del caso permanece en una etapa activa de supervisión de cumplimiento ante los magistrados de la Corte IDH. Ante este escenario, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos instó públicamente a las autoridades estatales a respetar los derechos colectivos y evitar acciones de fuerza que contravengan los compromisos asumidos en el ámbito internacional.
La controversia actual sobre el desalojo en Cayos Cochinos deja al descubierto la dificultad institucional para articular fallos de tribunales locales con tratados internacionales. Mientras los litigios sobre el uso de los recursos naturales y la presencia de productoras comerciales continúen sin resolverse bajo los parámetros de la justicia interamericana, las comunidades locales advierten que mantendrán la resistencia pacífica en el territorio insular.
Datos clave
- El origen del conflicto: Un juzgado hondureño ordenó ejecutar un desalojo en Cayos Cochinos contra aproximadamente 40 pobladores garífunas en Playa Uva.
- Fallo internacional: La Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado de Honduras por vulnerar la propiedad colectiva y omitir la consulta previa a la comunidad.
- Intereses comerciales: Los defensores comunitarios denuncian presiones para favorecer inversiones privadas y la grabación de programas televisivos en el área insular.
- Supervisión activa: El caso continúa bajo monitoreo de la Corte IDH y con llamados de alerta del organismo nacional de derechos humanos.






