La ciberseguridad en pymes se ha transformado en un factor decisivo para el comercio durante los picos de consumo como el Black Friday y las fiestas de fin de año. Un informe regional elaborado por Mastercard reveló que, si bien la enorme mayoría de las micro, pequeñas y medianas empresas ya cobra de manera electrónica, el temor a fraudes informáticos todavía condiciona su crecimiento.
El estudio denominado Mastercard 2026 SME Cybersecurity Outlook recogió datos de 2.400 propietarios y administradores de negocios en doce países de América Latina y el Caribe. Los números reflejan una transición acelerada hacia plataformas digitales, pero también evidencian importantes brechas en la capacidad de respuesta frente a delitos informáticos.
Adopción tecnológica masiva frente al temor delictivo
De acuerdo con la investigación, el 97 % de los comercios encuestados ya recibe cobros sin dinero en efectivo o canales virtuales. Asimismo, cerca del 85 % considera que los mecanismos electrónicos resultan indispensables en sus operaciones cotidianas, mientras que el 62 % factura más de la mitad de sus ventas a través de estas vías.
A pesar de esta integración tecnológica, el 51 % de los responsables consultados admitió que el miedo a sufrir ciberataques o estafas constituye el principal obstáculo para profundizar el uso de herramientas tecnológicas. Incluso, un 40 % afirmó que dichas inquietudes provocaron la suspensión o interrupción de proyectos vinculados al cobro digital.
La vicepresidenta ejecutiva de Servicios de Mastercard para América Latina y el Caribe, Ana Lucia Magliano, explicó que la digitalización ya dejó de ser una aspiración para convertirse en la rutina comercial de millones de emprendimientos. Por tal motivo, remarcó que las medidas de protección informática deben concebirse como un componente integral del negocio.
El reto de la ciberseguridad en pymes para expandir mercados
El análisis institucional expone que casi un tercio de las firmas postergó su ingreso a nuevos mercados o la ampliación de sus tiendas virtuales por temor a riesgos cibernéticos. Esta cautela surge en un escenario donde el 93 % de los propietarios asegura conocer los conceptos básicos de protección, pero apenas el 18 % se percibe plenamente capacitado para resguardar su estructura comercial.
En cuanto a los protocolos preventivos, únicamente el 44 % de los negocios cuenta con un plan formal estructurado para afrontar incidentes virtuales. Por otro lado, un 35 % recurre a procedimientos informales y un 21 % opera sin ninguna previsión defensiva.
La mitad de las compañías consultadas calculó que contar con una mayor protección frente a estafas digitales permitiría incrementar sus ventas en un 25 % o más. Asimismo, el 42 % de los participantes ubicó el aumento de transacciones digitales y el refuerzo de la seguridad informática al mismo nivel de relevancia estratégica.
Soluciones accesibles y preparación práctica en el comercio
Magliano detalló que implementar medidas eficaces no requiere forzosamente inversiones millonarias ni departamentos informáticos exclusivos. La ejecutiva aconsejó que los comercios comiencen por registrar sus puntos operacionales más vulnerables, definir funciones claras de reacción ante eventuales siniestros, actualizar aplicaciones de forma constante y entrenar al personal encargado del cobro.
Entre los requerimientos más demandados por el sector empresarial, el 46 % solicitó herramientas orientadas a prevenir fraudes directos. A su vez, el 44 % demandó acompañamiento técnico para recomponer operaciones tras un ataque, mientras que el 39 % priorizó programas de formación continua y sistemas tempranos de alerta.
Frente a este contexto, entidades del sector financiero promueven plataformas gratuitas de evaluación de vulnerabilidades destinadas a pequeños negocios, buscando que la transformación comercial avance junto con garantías operativas para el consumidor.
Datos clave
- Alta dependencia digital: el 97 % de las pequeñas empresas encuestadas acepta pagos electrónicos y el 62 % genera más de la mitad de sus ingresos por esa vía.
- Freno al crecimiento: el 51 % identifica el peligro de ciberataques como la mayor barrera comercial y casi un tercio postergó su expansión por desconfianza.
- Déficit de preparación: solo el 18 % de los consultados se considera muy preparado ante incidentes y el 21 % carece de un plan de respuesta formal.






