El histórico Cementerio de la Recoleta presenta un crítico panorama de desidia que contrasta con los trabajos de pintura y jardinería ejecutados en sus accesos principales antes de las conmemoraciones religiosas de noviembre. En vísperas del Día de Todos los Santos y del Día de los Fieles Difuntos, la administración municipal de Asunción desplegó cuadrillas de limpieza, pero las áreas profundas del camposanto continúan en estado de ruina. La situación salió a la luz durante inspecciones en el predio, a escasos días de culminar la gestión del intendente Luis Bello.
Desde la Dirección de Necrópolis de la Municipalidad de Asunción, su titular Gerardo Arévalo informó que convocaron a cuadrillas de distintas dependencias para reacondicionar los tres camposantos de la capital. El funcionario indicó que los recintos permanecerán abiertos de 07:00 a 17:00 para recibir a los deudos e invitó a la ciudadanía a retomar las visitas tradicionales. Sin embargo, el aseo general y el corte de césped quedaron concentrados primordialmente en la fachada y los paseos empedrados de la entrada.
Abandono extremo y restos óseos en el Cementerio de la Recoleta
El contraste más severo se localiza en las inmediaciones del Portón 9, donde se constató el colapso de infraestructuras fúnebres y la falta absoluta de resguardo. Múltiples nichos carecen de aberturas y albergan ataúdes destruidos o apilados a la intemperie. En diversos féretros abiertos se distinguen cráneos y otros restos óseos humanos mezclados con cascotes, tierra y desechos plásticos.
La acumulación de basura en este sector comprende calzados en desuso, botellas, fragmentos de vidrio y chatarra. Asimismo, se observan secuelas de quemazones clandestinas, con cruces de madera carbonizadas sobre el suelo cubierto de cenizas y malezas. En el exterior inmediato, sobre la calle Mariano Molas, un tramo del muro perimetral que se derrumbó en mayo de este año continúa sin reconstrucción definitiva, transformándose en un vertedero clandestino de ramas y desperdicios.
Inseguridad y vertederos en el sector del Portón 12
El sector correspondiente al Portón 12 dispone de pabellones con nichos de fisonomía más moderna y pasillos angostos con revestimientos cerámicos. Pese a que su disposición luce más organizada que el área anterior, la presencia de montículos de basura frente al acceso evidencia fallas constantes en la recolección comunal.
Los visitantes expresaron su intranquilidad ante las condiciones del predio y el peligro de transitar sin acompañamiento. Familiares de personas sepultadas en el sitio manifestaron que el escaso flujo cotidiano de gente y la presencia de desconocidos generan temor, motivo por el cual prefieren recorrer las tumbas únicamente junto a cuidadores conocidos para evitar asaltos u otros incidentes.
Crisis de gestión y deterioro acumulado del patrimonio
El predio fundado en 1842 carga con un rezago prolongado en obras de conservación y mantenimiento que se profundizó durante sucesivas etapas administrativas. Las deficiencias afectaron la preservación patrimonial del Cementerio de la Recoleta a lo largo del mandato del exintendente Óscar Rodríguez, quien renunció a su cargo el 22 de agosto de 2025 ante un dictamen de intervención que documentó anomalías en el uso de G. 512.000 millones provenientes de bonos.
Tras esa dimisión, Luis Bello, quien presidía la Junta Municipal capitalina y formó parte del bloque de ediles que aprobó los balances de Rodríguez, asumió el Ejecutivo comunal el 27 de agosto de 2025. Durante los más de catorce meses de su administración, los problemas edilicios y sanitarios en los cementerios municipales persistieron sin soluciones estructurales.
Datos clave
- Trabajos superficiales: La Dirección de Necrópolis realizó limpiezas y pintura enfocadas únicamente en las entradas y avenidas frontales del camposanto.
- Restos humanos a la vista: En el área del Portón 9 se verificaron ataúdes abiertos y osamentas expuestas en nichos derruidos.
- Muro derrumbado: La muralla perimetral sobre la calle Mariano Molas sigue caída desde mayo de este año y acumula desechos.
- Inseguridad para deudos: Los contribuyentes denuncian vertederos internos y temor a hechos delictivos en las zonas posteriores del predio.






