El mundo del arte paraguayo despidió con pesar al escultor Sergio Buzó, quien falleció tras consolidar una carrera marcada por el ingenio, el reciclaje tecnológico y la identidad cultural. El artista visual asunceno se destacó en la escena contemporánea local gracias a sus singulares creaciones de metal y componentes electrónicos reciclados. Su partida enluta a la comunidad cultural de Areguá y de todo el país.
Formación y primeros pasos del escultor Sergio Buzó
Nacido en Asunción el 10 de enero de 1977, Sergio Rodrigo Buzó Brítez completó su etapa escolar primaria y secundaria en el tradicional Colegio San José. Desde temprana edad mostró una marcada inclinación hacia las artes plásticas, cultivando de manera paralela el dibujo técnico y el maquetismo. Ambas disciplinas sentaron las bases espaciales y conceptuales de lo que posteriormente sería su fructífera labor artística.
Hacia el año 2002 comenzó a dedicarse formalmente a la escultura metálica. Con un aprendizaje primordialmente autodidacta, el escultor Sergio Buzó perfeccionó sus técnicas mediante prácticas formativas en los talleres de referentes históricos del arte paraguayo como Hermann Guggiari y Hugo Pistilli. Posteriormente fijó su residencia en Areguá, integrando su quehacer cotidiano al histórico circuito de talleres y casonas de la ciudad.
La consagración estética con la serie Nano Guaraní
El proyecto más reconocido de su trayectoria fue sin duda Nano Guaraní, propuesta que combinó la precisión milimétrica del maquetismo con el poder expresivo de la escultura. A través de este concepto, concibió figuras humanas, seres mitológicos, animales y flora empleando exclusivamente desechos de computadoras, celulares y aparatos fuera de uso.
Estas piezas dialogaban constantemente entre las raíces indígenas autóctonas y una mirada estética de futuro posapocalíptico. Buzó sostenía en su práctica los principios ecológicos de reducir, reciclar y reutilizar recursos ante la acelerada obsolescencia de los objetos industriales. Lo que la sociedad descartaba adquiría en sus manos una nueva vigencia cargada de ironía, memoria y sensibilidad artística.
Reconocimientos y presencia en el arte contemporáneo
A lo largo de dos décadas, su producción integró numerosas exposiciones colectivas y concursos oficiales. En 2004 obtuvo menciones en certámenes dedicados a José Asunción Flores y al año siguiente logró el primer premio del concurso convocado por el Centro Cultural Paraguayo Americano y Amigos del Arte. En 2006 presentó su muestra individual El jardín de Sergio en el Centro Cultural Cencar y participó en muestras solidarias en la Manzana de la Rivera.
Su obra también se vinculó a concursos de relevancia como el certamen de Artes Visuales Augusto Roa Bastos en 2012 y Selección Texo. En la actualidad, diversas esculturas firmadas por el creador forman parte de reconocidos patrimonios y colecciones privadas, como la Colección PoPa y la Colección Ardissone.
Datos clave
- Trayectoria artística: Nació en Asunción en 1977 y se formó en los talleres de maestros de la escultura como Hermann Guggiari y Hugo Pistilli.
- Proyecto emblemático: Diseñó la serie Nano Guaraní, elaborada con circuitos integrados, cables y desechos tecnológicos en Areguá.
- Premios obtenidos: Fue galardonado por Amigos del Arte, el Centro Cultural Paraguayo Americano y en certámenes de artes visuales a nivel nacional.






