Los recientes ataques de los hutíes contra el transporte marítimo civil en el mar Rojo deben terminar de inmediato, según reclamaron los cancilleres del G7 reunidos en Nueva York. La postura conjunta fue expresada en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas por los representantes diplomáticos de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido.
El pronunciamiento colectivo insta a la organización insurgente a suspender todas sus operaciones militares y a retomar de buena fe las conversaciones políticas. Asimismo, los ministros hicieron un llamado directo a Irán para que detenga la provisión de armamento y la asistencia logística brindada al grupo insurgente en Yemen, señalando que dichas transferencias vulneran determinaciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
Riesgo para la navegación y la economía mundial
Los ministros del bloque advirtieron que las agresiones navales representan un sendero de escalada sumamente peligroso para la estabilidad global. En su declaración, enfatizaron que estas acciones armadas amenazan con profundizar la confrontación armada regional, perjudicar severamente los flujos comerciales internacionales y desatar turbulencias económicas a escala planetaria.
Ante este escenario, las potencias internacionales exigieron establecer garantías sólidas para una seguridad marítima duradera en las principales rutas oceánicas. El documento conjunto reivindica la vigencia irrestricta de los derechos de navegación y el paso pacífico de las embarcaciones mercantes en cualquier punto del planeta.
Consecuencias globales por los ataques de los hutíes
El foco de mayor preocupación se concentra en el estrecho de Bab el Mandeb, un enclave geográfico clave que articula el comercio entre Europa y Asia mediante el mar Rojo y el canal de Suez. La intensificación de los ataques de los hutíes y el avance sobre la franja costera yemení, incluido el puerto de Mokha, comprometen este corredor estratégico por donde circula una parte sustancial de las mercancías del mundo.
Esta alteración logística impacta de lleno en los mercados energéticos, en particular sobre Arabia Saudita, uno de los mayores exportadores de hidrocarburos a nivel global. Las exportaciones saudíes registraron un sensible retroceso en su tráfico marítimo regular debido a las hostilidades. La relevancia de Bab el Mandeb aumentó de forma crítica para Riad luego de los bloqueos registrados en el estrecho de Ormuz, situado en el otro extremo de la península arábiga.
Para países con economías abiertas y mediterráneas como Paraguay, la inestabilidad en estas vías marítimas no pasa desapercibida. Aunque los enfrentamientos ocurran a miles de kilómetros, los desvíos obligados de los cargueros elevan las primas de seguros y las tarifas de fletes mundiales, lo que suele encarecer el petróleo y los insumos importados que ingresan a territorio paraguayo.
Escalada militar y antecedentes del conflicto
La conflagración bélica en Yemen se originó formalmente en 2014 tras la captura de la capital, Saná, por parte de los combatientes hutíes. Desde 2015, Arabia Saudita comanda una coalición militar en respaldo del gobierno yemení reconocido por la comunidad internacional, lo que desató una de las emergencias humanitarias más severas de las últimas décadas.
Aunque el conflicto atravesó un período de relativa calma desde 2022, los combates recrudecieron a partir de julio tras los choques militares iniciados en febrero entre Estados Unidos, Israel e Irán. La urgencia del G7 por frenar los ataques de los hutíes coincide con nuevos bombardeos saudíes en el puerto de Mokha, los cuales dejaron al menos seis víctimas fatales y ocho heridos según reportes locales, en respuesta a un proyectil disparado previamente contra Riad.
Datos clave
- Exigencia diplomática: Los ministros de Asuntos Exteriores del G7 demandaron el fin inmediato de todas las acciones bélicas contra la navegación civil en el mar Rojo.
- Petición a Teherán: El grupo solicitó a Irán frenar el envío de armamento y apoyo militar al movimiento insurgente de Yemen.
- Puntos estratégicos: El avance rebelde en Bab el Mandeb y la costa yemení pone en riesgo el comercio marítimo que conecta a Europa con Asia.
- Impacto petrolero: La interrupción naviera afecta de forma directa las exportaciones de crudo de Arabia Saudita y los costos logísticos internacionales.






