El gobierno de Cuba impulsa la reconversión de depósitos metálicos de transporte en viviendas con contenedores para atender a sectores vulnerables ante un faltante habitacional superior a los 900.000 inmuebles. El plan contempla el uso de 3.500 unidades marítimas que ingresaron desde China con equipamientos fotovoltaicos para albergar de forma inicial a unas 10.500 personas.
Esta medida gubernamental busca ofrecer techo a damnificados por desastres climáticos, personas que viven en centros de evacuación temporal y jóvenes sin respaldo familiar. Sin embargo, la iniciativa enfrenta cuestionamientos de profesionales de la arquitectura por el fuerte calor ambiental, la falta de insumos de terminación y los altos costos que deberán pagar los beneficiarios.
Retrasos en el montaje y escasez de materiales básicos
El plan de edificar viviendas con contenedores no avanza con la rapidez prevista debido a la falta de piezas indispensables para habilitar baños, cocinas, aberturas y redes internas. En la provincia de Sancti Spíritus, por ejemplo, las cuadrillas apenas lograron armar 17 de las 133 estructuras proyectadas hasta mediados de 2026.
La escasez generalizada de áridos, cemento, barras de acero y madera retrasa las obras y anula la supuesta rapidez que caracteriza a estos ensambles metálicos. Para que los módulos sean habitables se requiere aislación interior con pladur o lamas plásticas, además de una doble cubierta superior que amortigüe la radiación solar directa.
Los beneficiarios de estas casas modulares deberán abonar montos fijados por entidades bancarias que rondan los 900.000 pesos cubanos, cifra cercana a los 1.250 dólares al cambio corriente. Diversos adjudicatarios manifestaron su incertidumbre sobre la posibilidad de costear acondicionadores de aire, en un contexto marcado por frecuentes cortes de suministro eléctrico.
Advertencias técnicas sobre el calor y la vida útil
Especialistas del sector constructivo recalcaron que las viviendas con contenedores exigen condiciones de diseño sumamente rigurosas para no volverse inhabitables por las altas temperaturas del Caribe. El arquitecto Ernesto David Díaz explicó que estos depósitos necesitan pilotes de elevación, orientación hacia las corrientes de viento y árboles de sombra para mitigar el recalentamiento de las chapas.
Por su parte, la ingeniera civil Yulieta Hernández advirtió que las soluciones habitacionales no pueden concebirse como instalaciones transitorias sin mantenimiento planificado. La profesional remarcó que levantar refugios sin aislamiento termoacústico ni refuerzos estructurales adecuados expone a las familias a rápidos deterioros ante el impacto recurrente de ciclones tropicales.
Un déficit estructural que sobrepasa las respuestas oficiales
El alcance inicial de este proyecto cubre apenas el 0,43 % de la necesidad habitacional registrada en la isla. El fondo inmobiliario cubano supera los 4 millones de casas, pero el 35 % de ellas se encuentra en estado técnico calificado como regular o malo por el propio Ministerio de la Construcción.
La edificación tradicional tampoco logra recomponer el panorama, ya que durante 2025 concluyeron 5.493 obras, una caída del 26 % respecto al período previo. Pese a que el parlamento aprobó una nueva legislación de vivienda y las autoridades proyectan utilizar más de 8.000 depósitos acumulados, la escasez de recursos financieros y materiales limita la efectividad del programa a largo plazo.
Datos clave
- El plan estatal proyecta acondicionar 3.500 contenedores importados para dar cobijo inicial a unas 10.500 personas en situación de vulnerabilidad.
- El déficit habitacional supera las 900.000 casas en Cuba, mientras que el 35 % de las construcciones existentes se halla en estado regular o malo.
- Las familias adjudicadas deberán financiar los módulos por un costo estimado en 900.000 pesos cubanos, unos 1.250 dólares estadounidenses.
- Especialistas y usuarios alertan sobre el agobiante calor interior que acumula el metal y las dificultades para refrigerar los espacios en medio de apagones.






