El colapso del transporte en Cuba ha provocado graves demoras en los recorridos, desconexión entre regiones y serias dificultades para miles de familias. Una denuncia difundida por ciudadanos en la terminal de Matanzas expuso el calvario de una pasajera que tardó veintiocho horas en completar un viaje ferroviario procedente del este insular, travesía emprendida para entregar medicamentos indispensables a parientes.
Demoras extremas y frecuencias reducidas entre provincias
Para numerosos habitantes de la isla caribeña, movilizarse entre regiones interiores se transformó en una experiencia agobiante debido al deterioro de las vías y el pésimo estado de las maquinarias. Los testimonios familiares revelaron que las formaciones ferroviarias que van hacia el oriente cubano parten únicamente cada dieciséis días desde Matanzas, un esquema que restringe la posibilidad de traslados básicos.
A este escenario se suma el estado edilicio de las estaciones de servicio para pasajeros. La terminal de autobuses tuvo que ser reubicada en las instalaciones del ferrocarril porque su estructura original presenta peligro de derrumbe. En paralelo, las tarifas de los medios de traslado terrestres alternativos alcanzan sumas inalcanzables para la mayoría de los asalariados, superando ampliamente el presupuesto de una familia común.
Caída histórica reconocida por las autoridades oficiales
El deterioro operativo del transporte en Cuba fue reconocido públicamente por el ministro del ramo, Eduardo Rodríguez Dávila. En declaraciones a la prensa internacional, la autoridad gubernamental confirmó que los servicios convencionales experimentan uno de sus momentos más críticos y proyectó un descenso del 75 % en los traslados de viajeros frente al año previo.
Las cifras expuestas por el funcionario muestran la magnitud del retroceso en los recorridos terrestres. Las rutas de ómnibus interprovinciales cayeron de más de cien trayectos a apenas veintiuno en funcionamiento regular. A su vez, las partidas cotidianas que salían desde La Habana experimentaron una drástica disminución, bajando de cuatrocientas diecinueve frecuencias a solo once.
El deterioro del transporte en Cuba y la falta de combustible
Desde el sector público atribuyen el colapso a las severas restricciones para acceder al combustible y a la compleja situación de la economía nacional. La carencia de hidrocarburos no solo golpea a los convoyes de larga distancia, sino que también derrumbó un 90 % la actividad de los recorridos urbanos y de cortas distancias.
La precaria situación contrasta con la historia regional, ya que la isla inauguró su sistema férreo en 1837, siendo pionera en Iberoamérica. Mientras los usuarios denuncian un profundo descuido estatal, la crisis del transporte en Cuba continúa profundizando el aislamiento geográfico de las distintas comunidades y complicando el envío de suministros sanitarios de primera necesidad.
Datos clave
- Desplome de la operatividad: El ministerio del área reconoció una reducción del 90 % en rutas urbanas e interurbanas y prevé una caída del 75 % en pasajeros interanual.
- Recorte masivo en autobuses: Las frecuencias diarias desde La Habana cayeron de 419 a 11 servicios, y las conexiones interprovinciales bajaron de más de 100 a apenas 21.
- Frecuencias ferroviarias mínimas: Los trenes que conectan Matanzas con el oriente de la isla operan solamente cada 16 días y registran viajes de hasta 28 horas.
- Afectación social y sanitaria: El aislamiento y la falta de movilidad terrestre obstaculizan la entrega de medicamentos y víveres entre familiares en distintas provincias.






