El reciente terremoto en Panamá sumó este lunes un nuevo sismo de magnitud 6,3 a las 18:20, según confirmó el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá. El movimiento telúrico se localizó a 32 kilómetros al suroeste de Soná y tuvo una profundidad superficial de diez kilómetros. La sacudida se percibió con fuerza en todo el país y reactivó la alarma general tras el evento principal de magnitud 7,5 registrado el viernes.
Evacuaciones y réplicas tras el terremoto en Panamá
El reciente remezón provocó evacuaciones preventivas inmediatas en diversos centros urbanos e instituciones de todo el país. La entidad científica universitaria detalló que la actividad posterior al evento principal ya sobrepasó los 230 movimientos telúricos en el área sur. En promedio, los especialistas contabilizaron un sismo cada 11 minutos, registrándose réplicas separadas por escasos segundos en varios puntos críticos.
Los informes oficiales situaron el epicentro del choque principal del viernes a las 12:56, focalizando sus réplicas en Tonosí, Soná y la isla Coiba. Las autoridades técnicas también detectaron movimientos telúricos asociados en distritos como Santiago, Las Tablas y Chitré. Hacia el cierre del fin de semana, Tonosí acumulaba 85 eventos sísmicos, mientras que Soná sumaba 56 y Coiba registraba cerca de 39 temblores.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) explicó que estas réplicas representan un reajuste de tensiones en la corteza terrestre luego de una gran fractura. La entidad científica internacional señaló que la alta frecuencia inicial es habitual en secuencias tectónicas severas. Alrededor del 90 por ciento de los temblores se produjo a menos de diez kilómetros de profundidad, lo que acentuó la fuerza destructiva percibida en la superficie.
Viviendas y escuelas con severas afectaciones
Las secuelas provocadas por el terremoto en Panamá alcanzan a más de 700 viviendas particulares y 419 centros educativos, según las evaluaciones preliminares de las autoridades. Las provincias de Los Santos, Herrera y Veraguas concentran los perjuicios más graves reportados hasta el momento. Además del daño edilicio, el colapso de tramos carreteros y los cortes intermitentes en servicios de agua y energía eléctrica retrasaron la llegada de asistencia humanitaria.
Poblaciones rurales como Macaracas y Los Pozos sufrieron destrozos significativos que dejaron a numerosos habitantes a la intemperie. El temor generalizado a nuevos derrumbes empujó a muchas familias a pernoctar fuera de sus hogares ante la presencia de grietas profundas. Las dificultades topográficas en zonas aisladas continúan demorando la entrega de suministros básicos y la verificación técnica de los inmuebles afectados.
El complejo sistema de fallas geológicas en el sur panameño
El Instituto de Geociencias precisó que la emergencia desatada por el terremoto en Panamá responde a la reactivación del Sistema de Fallas Azuero-Soná. Dicha franja regional combina deformaciones de desgarre lateral con desplazamientos de extensión y compresión cortical. En sectores como Mariato y el golfo de Montijo coinciden mecanismos normales e inversos, en tanto que en Coiba predominan fracturas transcurrentes de alta sismicidad.
La península de Azuero cuenta con precedentes de gran magnitud vinculados a esta estructura tectónica, como el sismo documentado en 1516 durante la colonia. Asimismo, en 1913 la falla de Tonosí generó un temblor de magnitud 6,9 que provocó deslizamientos masivos y un pequeño tsunami en Darién. Los expertos recuerdan que el país reposa sobre una microplaca geológica compartida con Costa Rica y parte de Colombia, expuesta a constantes tensiones sísmicas.
Datos clave
- Nuevo evento telúrico: un sismo de magnitud 6,3 sacudió el suroeste de Soná a solo 10 kilómetros de profundidad.
- Cientos de réplicas: los científicos contabilizaron más de 230 movimientos posteriores al gran temblor inicial de magnitud 7,5.
- Daños materiales severos: más de 700 residencias y 419 escuelas reportan averías en Los Santos, Herrera y Veraguas.
- Falla geológica activa: el fenómeno fue originado por el Sistema de Fallas Azuero-Soná, que acumula antecedentes sísmicos históricos desde 1516.






