El devastador terremoto en Panamá dejó a más de 8.300 niños, niñas y adolescentes en una situación de extrema vulnerabilidad y con necesidad urgente de ayuda humanitaria, según alertó Unicef. El movimiento telúrico de magnitud 7,5 sacudió la península de Azuero y afectó a cerca de 38.000 personas en varias provincias del país. Las familias damnificadas enfrentan severos inconvenientes para acceder a servicios sanitarios, agua potable y continuidad escolar.
Impacto en la infancia y respuesta institucional
Equipos técnicos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia se movilizaron hacia las provincias de Coclé, Veraguas, Herrera y Los Santos. El organismo internacional constató pérdidas severas en residencias particulares, centros educativos e instalaciones médicas básicas.
Frente a esta coyuntura, la entidad entregó carpas de campaña al Ministerio de Salud panameño para garantizar que los puestos asistenciales continúen operando. Esta intervención busca sostener los servicios médicos primarios y brindar contención a los menores damnificados tras el terremoto en Panamá.
El impacto emocional en la niñez representa una de las mayores preocupaciones para los especialistas desplegados en el terreno. Por este motivo, se diseñaron planes de contención psicológica destinados a mitigar el estrés postraumático provocado por los continuos temblores y las pérdidas materiales en los hogares.
Daños estructurales tras el terremoto en Panamá
El sismo tuvo una profundidad de apenas cuatro kilómetros y su epicentro se localizó en inmediaciones del distrito de Tonosí. El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá contabilizó más de cuatrocientas réplicas durante las jornadas posteriores al evento principal.
Las evaluaciones técnicas del Gobierno panameño registraron más de 1.700 viviendas dañadas y cientos de personas evacuadas hacia albergues temporales habilitados. Por su parte, la red vial sufrió roturas en puentes y calzadas, lo que dejó incomunicadas a varias comunidades de Herrera y Los Santos e impidió el paso de convoyes de socorro.
Afectación sanitaria y apoyo internacional
El Ministerio de Salud reportó afectaciones en 67 instalaciones médicas y estimó las reparaciones necesarias en unos 61 millones de dólares. El hospital de Tonosí resultó severamente comprometido, por lo que requerirá una reedificación integral para atender a la población de forma segura.
En el ámbito escolar, más de seiscientos planteles educativos sufrieron deterioros en aulas, techos y sistemas de distribución de agua. Ante la gravedad de la crisis generada por el terremoto en Panamá, el Poder Ejecutivo declaró el estado de emergencia nacional y habilitó un fondo extraordinario de 100 millones de dólares para obras urgentes.
Las persistentes precipitaciones y el terreno inestable complican todavía más el traslado de víveres a las poblaciones aisladas. Los rescatistas y voluntarios trabajan contra el reloj para despejar las rutas secundarias y restablecer el suministro eléctrico en los distritos rurales más castigados.
Organizaciones globales como Acnur enviaron casi 17 toneladas de suministros de auxilio básico a la zona afectada. Al mismo tiempo, el Programa Mundial de Alimentos y la Organización Panamericana de la Salud coordinan tareas de logística, almacenamiento y evaluación en los hospitales regionales.
Datos clave
- Más de 8.300 niños y adolescentes necesitan ayuda humanitaria urgente en las provincias centrales.
- Un sismo de 7,5 de magnitud con epicentro en Tonosí sacudió la península de Azuero.
- Unas 67 instalaciones médicas y 656 escuelas sufrieron destrozos estructurales según reportes oficiales.
- El Gobierno de Panamá decretó estado de emergencia y autorizó 100 millones de dólares de auxilio.
- Agencias de Naciones Unidas desplegaron suministros y carpas sanitarias para las zonas incomunicadas.






