El terremoto en Panamá de magnitud 7.5 desencadenó una severa emergencia ambiental al provocar un derrame de desechos en la antigua mina de oro Remance, situada en el distrito de San Francisco, provincia de Veraguas. El colapso de las estructuras mineras afectó de forma directa las fuentes de agua utilizadas habitualmente por comunidades campesinas de la zona. Las autoridades ambientales iniciaron un operativo urgente de asistencia y monitoreo químico.
Consecuencias directas tras el terremoto en Panamá
El ministro de Ambiente de Panamá, Juan Carlos Navarro, confirmó que varias poblaciones locales no pueden consumir agua de sus cauces habituales debido al peligro de intoxicación. Inspectores y técnicos de la cartera estatal realizaron inspecciones en el área durante el domingo y el lunes para levantar muestras hídricas. Todo el material recolectado fue remitido al laboratorio especializado de Los Canelos, situado en Divisa, para determinar las sustancias liberadas.
Para mitigar el desabastecimiento, el gobierno central organizó el envío coordinado de camiones con agua embotellada hacia la comunidad de La Gorda y poblados cercanos, en articulación directa con la alcaldía de San Francisco. Navarro remarcó que los resultados analíticos se darán a conocer públicamente con rigor científico una vez que se obtengan los informes concluyentes sobre la composición de los efluentes.
Antecedentes de la mina Remance y el pasivo ambiental
La mina Remance representa un antiguo yacimiento aurífero emplazado en una región montañosa al norte de San Francisco de la Montaña, cuyas actividades iniciales datan del siglo XIX. La última fase productiva industrial se desarrolló entre 1990 y 1998 bajo la gestión de la empresa Minera Remance, vinculada a capitales peruanos y locales. En ese periodo se extrajeron cerca de 88.000 onzas de oro mediante procesos de cianuración.
Tras la paralización de las operaciones a finales del siglo pasado, los piletones de relaves y residuos industriales quedaron a la intemperie sin planes de contingencia adecuados. En 2012, la firma Greenfield Resources obtuvo una concesión exploratoria sobre 2.400 hectáreas con la intención de reactivar una explotación subterránea. No obstante, las autoridades comerciales panameñas desestimaron la solicitud de extracción en noviembre de 2023 durante la moratoria minera nacional.
Riesgos químicos y advertencias científicas previas
Los riesgos ecológicos del sitio ya contaban con documentación científica previa a los daños provocados por el terremoto en Panamá. Un estudio publicado en 2021 identificó tres represas de relaves en abandono que presentaban altas concentraciones de cianuro, además de metales pesados como arsénico, mercurio, antimonio y cobre. Estos pasivos acumulados amenazaban constantemente con drenar sustancias dañinas hacia la quebrada Veneno y otros afluentes cercanos.
El contacto entre las lluvias intensas, el movimiento telúrico y los sedimentos minerales facilitó el escurrimiento de compuestos nocivos hacia cursos fluviales aprovechados para el riego y el consumo humano. Ante este escenario, Navarro subrayó la urgencia de que el Estado panameño ejecute obras de contención y diseñe políticas de cierre definitivo para yacimientos inactivos. El ministro advirtió que el abandono de minas sin supervisión genera desastres ambientales previsibles.
Datos clave
- Impacto del sismo: Un temblor de magnitud 7.5 fracturó las instalaciones residuales de la antigua mina de oro Remance en Veraguas.
- Poblaciones sin suministro: Comunidades rurales como La Gorda quedaron sin acceso a agua corriente por riesgo de contaminación química.
- Pasivos tóxicos documentados: Estudios previos detectaron restos de cianuro, arsénico y mercurio en tres depósitos de relaves abandonados.
- Medidas de emergencia: El Ministerio de Ambiente distribuye agua embotellada y analiza muestras en el laboratorio de Los Canelos.






