El establecimiento de una embajada en Jerusalén por parte de Colombia generó una inmediata reacción de rechazo en el plano exterior. Un total de diecinueve naciones musulmanas manifestaron su total oposición al traslado de la representación colombiana hacia dicha localidad. El anuncio oficializó el cambio de sede impulsado por la administración sudamericana recientemente inaugurada.
La determinación ubicó a Colombia como el país sudamericano con mayor peso geopolítico en adoptar este camino formal. La medida rompe el consenso predominante en la diplomacia internacional respecto al estatus territorial del enclave y al conflicto que sostienen israelíes y palestinos.
Posicionamiento conjunto del mundo musulmán
A través de una declaración colectiva divulgada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía, varios cancilleres condenaron la postura adoptada por el gobierno de Abelardo de la Espriella. Entre los firmantes de la queja destacan delegaciones de Egipto, Arabia Saudita, Indonesia, Jordania, Omán, Malasia, Catar y representantes de la Autoridad Palestina. Todos ellos calificaron la determinación diplomática como un golpe a la estabilidad de la zona.
Las autoridades señalaron que desconocer los tratados de las Naciones Unidas afecta negativamente las posibilidades de alcanzar una salida pacífica basada en la coexistencia de dos Estados. En el texto conjunto, los ministros remarcaron que cualquier intento que busque alterar la condición jurídica o histórica del área ocupada carece de validez legal, por lo que solicitaron revertir el mandato administrativo.
Reclamos ante la nueva embajada en Jerusalén
El traslado materializado hacia la embajada en Jerusalén representa el cumplimiento de un compromiso electoral asumido por el mandatario sudamericano. Esta acción marca una transformación total respecto a la postura que mantenía el expresidente Gustavo Petro, quien decidió suspender los vínculos con Israel tras los enfrentamientos militares sucedidos en la Franja de Gaza.
La ciudad de Jerusalén mantiene una soberanía disputada desde la Guerra de los Seis Días acontecida en 1967, periodo en que las fuerzas israelíes asumieron el control del sector oriental. A pesar de que las autoridades israelíes anexaron la zona de mayoría árabe posteriormente, las Naciones Unidas no reconocen dicha incorporación, motivo por el cual los palestinos sostienen su aspiración de fundar allí la capital de su futuro Estado soberano.
El antecedente internacional y el vínculo con Paraguay
La enorme mayoría de los Estados mantiene sus representaciones oficiales en Tel Aviv a la espera de un acuerdo definitivo y duradero. No obstante, algunas excepciones han desafiado este criterio común a lo largo de los últimos años, entre ellas Estados Unidos durante 2018, además de Guatemala, Honduras, Kosovo y Paraguay.
En el caso de Paraguay, el debate sobre instalar una legación diplomática en esta urbe histórica ha formado parte de continuos vaivenes de política exterior entre distintos periodos presidenciales. La decisión colombiana reabre la discusión en la región sobre la conveniencia estratégica de ubicar una embajada en Jerusalén y cómo repercute en las relaciones comerciales y diplomáticas con el resto de los países de Oriente Medio.
Datos clave
- Diecinueve países islámicos emitieron una declaración de rechazo ante la decisión de Colombia de trasladar su sede diplomática.
- Abelardo de la Espriella ejecutó la promesa que revierte la ruptura bilateral impulsada por la gestión anterior de Gustavo Petro.
- El estatus de Jerusalén sigue en disputa bajo las resoluciones de la ONU, que no reconocen la anexión del sector oriental efectuada en 1967.
- La gran mayoría de los países conserva sus misiones en Tel Aviv, con contadas excepciones que incluyen a Estados Unidos, Paraguay, Guatemala y Honduras.






