La desaparición de cuatro soldados salvadoreños en Haití activó una intensa movilización internacional tras una emboscada perpetrada por organizaciones criminales armadas en las inmediaciones de Puerto Príncipe. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunció el lanzamiento de un operativo militar de rescate para ubicar a los efectivos con vida. El suceso representa el primer ataque de gran envergadura contra el nuevo contingente internacional autorizado por las Naciones Unidas.
Emboscada armada y soldados salvadoreños en Haití
El incidente ocurrió en Santo, un sector ubicado en el distrito de Croix-des-Bouquets, a unos doce kilómetros de la capital haitiana. Dicha zona es conocida por ser el principal bastión de 400 Mawozo, una peligrosa estructura delictiva liderada por Wilson Joseph, alias Lanmò San Jou. Los uniformados viajaban en un vehículo blindado luego de abastecerse de víveres en un comercio local.
Durante el trayecto, el transporte de las tropas recibió impactos de bala y artefactos explosivos que provocaron su incendio inmediato. Aunque los militares consiguieron abandonar la cabina en llamas, se perdió todo rastro de ellos desde el momento del ataque. La fuerza militar salvadoreña confirmó que los desaparecidos forman parte de la Fuerza de Tarea Libertad II y prestan servicios como técnicos de aviación.
Repercusiones en la ONU y operaciones de rescate
El presidente salvadoreño remarcó que las tareas del personal retenido se enfocan exclusivamente en evacuaciones sanitarias y asistencia humanitaria. Bukele exigió la restitución inmediata de los efectivos sin daños físicos, mientras helicópteros salvadoreños brindaban cobertura aérea en una serie de enfrentamientos posteriores. Durante las refriegas resultaron abatidos varios presuntos agresores y otros cuatro miembros de la fuerza multinacional sufrieron heridas.
Ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el diplomático estadounidense Mike Waltz repudió el ataque y señaló que existen indicios de que los efectivos continúan con vida. Por su parte, el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, calificó la localización de los uniformados como una meta de máxima urgencia estatal. La misión global, denominada Fuerza de Supresión de Pandillas, advirtió que los grupos armados locales intentan desafiar la presencia extranjera.
El contexto de la misión y la crisis caribeña
La actual dotación internacional se estableció formalmente en 2025 para sustituir a la misión anterior liderada por Kenia, la cual sufrió severas limitaciones logísticas. Este nuevo contingente reúne a más de dos mil uniformados de diversos países, incluidos Guatemala, Jamaica, Sri Lanka y Chad. En este escenario, la presencia de soldados salvadoreños en Haití responde al respaldo directo aprobado por el parlamento de su país de origen para apoyar la estabilización territorial.
La capital caribeña experimenta una prolongada parálisis institucional debido a la unión delictiva Viv Ansanm, que congrega a facciones rivales bajo el mando de figuras locales como Jimmy Chérizier. Este complejo panorama de violencia complica los planes de celebrar los comicios generales pendientes desde hace una década, lo que despierta profunda preocupación en toda la comunidad internacional.
Datos clave
- Los afectados son cuatro técnicos de aviación de la Fuerza de Tarea Libertad II de El Salvador asignados a labores humanitarias.
- El lugar del hecho fue el sector de Santo, en Croix-des-Bouquets, una zona bajo control de la banda criminal 400 Mawozo.
- La reacción diplomática incluyó declaraciones de condena en la ONU y el compromiso de autoridades estadounidenses para colaborar en la localización.
- El antecedente operativo corresponde a la Fuerza de Supresión de Pandillas, un cuerpo multinacional prorrogado hasta 2027.






