El caso de un soldado colombiano en Rusia que había sido reportado como fallecido dio un giro drástico al confirmarse que sigue con vida en Ucrania bajo condición de prisionero de guerra. Se trata de John Jairo Sepúlveda, un militar retirado de 43 años cuya familia recibió en julio la notificación de su presunta muerte en el frente bélico europeo. Tras meses de incertidumbre y gestiones individuales, un registro audiovisual difundido en plataformas digitales reveló que permanece recluido en territorio ucraniano.
La historia se dio a conocer luego de que su hija, Nicole Sepúlveda, residente en Ecuador, compartiera los pormenores de la travesía emprendida por su padre. Atraído por promesas de altos ingresos económicos y supuestos cargos de soporte logístico motorizado, el exuniformado decidió viajar al exterior a inicios del año para sumarse a las filas de la Federación Rusa. No obstante, las condiciones reales en el teatro de operaciones distaron profundamente del escenario ofrecido inicialmente por los intermediarios.
El reclutamiento del soldado colombiano en Rusia y el engaño contractual
El exintegrante de las fuerzas armadas partió el 27 de marzo de 2024 desde el Aeropuerto Internacional El Dorado en Bogotá con destino inicial a Estambul, para luego conectar hacia territorio ruso en compañía de otro exmilitar de su país. Ninguno de los dos hablaba ni leía el idioma local, lo que impidió que comprendieran los documentos legales que les presentaron a su arribo. Ambos firmaron contratos militares en ruso sin posibilidad de descifrar la letra chica ni las cláusulas que los destinaban al choque armado directo.
En lugar de cumplir tareas auxiliares, el personal extranjero recibió una instrucción militar básica de solo diez días antes de ser enviado a la primera línea del frente de combate. La comunicación directa de Sepúlveda con sus allegados se interrumpió el 15 de mayo de 2024, momento en que se perdió todo rastro de su ubicación. La falta de contacto prolongada encendió las alertas de sus familiares en Sudamérica.
Semanas después, el camarada con quien viajó resultó herido y debió ser internado en un hospital de Moscú, desde donde transmitió versiones sombrías a los allegados. Según su relato, emitido bajo constantes advertencias de censura, el combatiente habría perecido en una trinchera durante la denominada Operación Vivaldi. A mediados de julio de 2024, una reclutadora identificada como Verónica García ratificó de forma verbal el deceso, aunque nunca proporcionó un certificado formal de defunción expedido por autoridades competentes.
La prueba de vida y el reclamo de repatriación
Ante la ausencia de documentos oficiales que acreditaran el fallecimiento, la familia continuó una intensa búsqueda a través de canales no gubernamentales, redes sociales y comunidades de desaparecidos en la guerra. La respuesta definitiva llegó mediante una herramienta digital ucraniana de registro de prisioneros. Allí se corroboró que el uniformado cayó en manos enemigas el 26 de mayo de 2024 durante su primera incursión bélica y no había muerto como aseguraban los intermediarios.
Días después circuló una grabación en la que el combatiente aparece con indumentaria de detención, identificándose con nombre y nacionalidad mientras solicita ser incluido en un canje de reclusos. Expertos en derecho internacional y asistencia legal a combatientes extranjeros señalan que estos casos se rigen por los convenios aplicables a los prisioneros de guerra. Para activar los canales consulares, resulta indispensable obtener una certificación diplomática formal de captura antes de exigir asistencia de los gobiernos de origen.
El fenómeno de exsoldados sudamericanos enrolados en conflictos internacionales despierta una creciente preocupación humanitaria en toda la región, incluido Paraguay, por los riesgos asociados al reclutamiento engañoso y la desprotección judicial en el exterior. Nicole Sepúlveda continúa tramitando peticiones formales ante organismos humanitarios internacionales y representaciones diplomáticas con el objetivo de gestionar la repatriación de su padre.
Datos clave
- El exmilitar colombiano John Jairo Sepúlveda, de 43 años, fue reportado como muerto por intermediarios militares rusos en julio de 2024.
- La confirmación de vida se obtuvo a través de plataformas ucranianas de prisioneros y un video donde el combatiente pide ser parte de un canje.
- La partida inicial ocurrió en marzo de 2024 desde Bogotá tras firmar contratos en ruso sin conocer los términos operativos de combate.
- Las gestiones legales continúan ante la Cruz Roja Internacional y cancillerías para formalizar el estatus de prisionero y lograr su repatriación.






