La sequía en El Salvador provocada por el fenómeno de El Niño golpea con dureza a las comunidades campesinas del departamento de Morazán. La marcada disminución de las precipitaciones redujo de forma drástica el caudal de quebradas, sistemas de riego y reservorios familiares, comprometiendo la subsistencia cotidiana de los pequeños productores agrícolas y pecuarios.
En municipios rurales como San Simón, la escasez obliga a los pobladores a acarrear agua de forma manual para evitar la pérdida total de sus huertas. La situación alimentaria y los ingresos económicos de numerosas familias dependen directamente de estas cosechas y de la crianza de animales domésticos, dos actividades que hoy se encuentran en riesgo.
Impacto crítico de la sequía en El Salvador sobre los cultivos
El déficit hídrico afecta directamente a plantaciones sensibles como las tomateras y diversas hortalizas cultivadas en huertas familiares. Los productores observan cómo las fuentes naturales disminuyen día tras día, dejando sin suministro a las pequeñas redes de canalización que abastecen las parcelas productivas.
Frente al agotamiento de los recursos, la productora Vilma Ortiz advirtió sobre la crudeza del escenario al señalar que si las fuentes locales terminan de secarse, no habrá posibilidades de regar las plantas y no quedará nada para cosechar. La falta de humedad en el suelo detiene el desarrollo vegetal y eleva las pérdidas económicas.
La reducción en el rendimiento de los sembradíos no solo limita la comida disponible en los hogares, sino que además impide comercializar los excedentes en ferias locales. Esta interrupción de ventas agrava la vulnerabilidad económica de las familias campesinas salvadoreñas.
Disminución de reservas y mortandad de animales
La crisis hídrica también golpea a los proyectos de acuicultura y a la ganadería menor en la zona oriental del territorio salvadoreño. En la aldea de El Matazano, perteneciente al municipio de San Simón, residentes como María Inés Umanzor afrontan dificultades cotidianas para conseguir agua corriente incluso en los grifos domiciliarios.
Por su parte, María del Carmen Portillo relató cómo el nivel de su tanque de peces experimentó un descenso sostenido de alrededor de cincuenta centímetros, hasta quedar reducido a una lámina mínima de profundidad. Esta falta de líquido provoca la muerte de peces y reduce una fuente esencial de proteínas.
Asimismo, los productores reportan el deceso de animales de granja debido a las altas temperaturas y a la imposibilidad de hidratarlos adecuadamente. Centroamérica atraviesa uno de los ciclos secos más rigurosos de los últimos años como consecuencia directa de la intensificación del evento climático global.
El fenómeno climático y la realidad del Corredor Seco
Las alteraciones derivadas de El Niño provocan anomalías térmicas en el océano Pacífico que suelen traducirse en prolongadas canículas e interrupciones de las temporadas lluviosas en América Central. Esta franja geográfica, conocida como el Corredor Seco Centroamericano, presenta una alta susceptibilidad a las variaciones del clima y a la degradación de suelos.
Para el sector agrícola de países de la región, la evolución de este fenómeno representa una señal de alerta recurrente sobre la seguridad alimentaria. Las familias rurales intentan modificar calendarios de siembra, seleccionar variedades más resistentes y racionalizar cada gota, aunque la persistente sequía en El Salvador sobrepasa la capacidad de adaptación comunitaria.
Datos clave
- Afectación en Morazán: Comunidades del municipio de San Simón, como la aldea El Matazano, sufren el vaciamiento de arroyos y reservorios por el déficit de lluvias.
- Pérdida de cosechas: Cultivos de huerta y tomateras presentan estrés hídrico extremo ante la insuficiencia de los sistemas tradicionales de riego.
- Impacto pecuario y piscícola: Se registra mortandad de animales de granja y estanques de peces que bajaron más de 50 centímetros de nivel.
- Origen del fenómeno: La reducción de precipitaciones se vincula con la influencia del fenómeno meteorológico de El Niño en Centroamérica.






