El debate sobre la seguridad en El Salvador cobró un nuevo impulso continental tras la difusión del informe anual elaborado por la encuestadora Latinobarómetro. La medición reveló que tres de cada cuatro salvadoreños consideran que su país está ganando la batalla frente a las estructuras delictivas organizadas. Esta cifra sitúa a la nación centroamericana con los índices de optimismo más elevados de toda la región.
A nivel latinoamericano, el promedio de satisfacción con las políticas de combate a las mafias apenas alcanza el 18%. El estudio recopiló información de 19.207 entrevistas presenciales realizadas en 17 países durante los meses de mayo y junio de 2026. Los resultados evidencian cómo las demandas de protección ciudadana inciden directamente en la calificación que las sociedades otorgan a sus gobernantes.
Desplome del dominio criminal en los barrios
El informe destaca un marcado retroceso en la visibilidad del delito cotidiano dentro del territorio salvadoreño. Mientras que en 2020 el 41% de la ciudadanía aseguraba convivir con pandillas, bandas armadas o narcotraficantes en su entorno residencial, esa cifra se redujo drásticamente al 9% para el año 2026. Esta baja de 32 puntos representa el cambio más contundente medido en el hemisferio.
La tendencia contrasta abiertamente con la realidad del resto del continente, donde el 79% de los habitantes percibe que el crimen organizado posee un poder excesivo o considerable. En contraste, dentro de las fronteras salvadoreñas solo el 28% de los entrevistados comparte ese criterio. Asimismo, casi la mitad de los latinoamericanos siente que la contienda contra la delincuencia se está perdiendo de manera inexorable.
La tranquilidad cotidiana también se refleja en la victimización reportada en las consultas domiciliarias. El 95% de los ciudadanos consultados declaró no haber sufrido ningún asalto, agresión o delito contra la propiedad en los doce meses previos al sondeo. A su vez, seis de cada diez encuestados señalaron que casi nunca o nunca experimentan temor frente a posibles asaltos callejeros.
La seguridad en El Salvador y la confianza en las instituciones
La valoración ciudadana favorable no se restringe a las tareas de patrullaje callejero. El estudio señala que el territorio salvadoreño es el único de la muestra donde existe una aprobación mayoritaria hacia cuatro pilares esenciales del Estado: la policía, los tribunales de justicia, la red hospitalaria pública y el sistema educativo estatal.
En términos de rendimiento estatal global, la puntuación obtenida por la administración salvadoreña fue de 6,8 sobre 10, cifra muy distante del 4,7 registrado como promedio en América Latina. A esto se suma que únicamente el 44% de la población teme que sus tributos sean malversados, un porcentaje que en el resto de los países medidos asciende a una desconfianza del 78%.
El respaldo a la gestión del presidente Nayib Bukele consolidó niveles elevados de aprobación hacia las autoridades tradicionales. La figura del mandatario cuenta con una confianza popular del 78%, mientras que el Poder Ejecutivo alcanza el 70%. En paralelo, la institución militar y las fuerzas policiales gozan de un 75% y 71% de aprobación respectivamente, números que superan la adhesión formal al régimen democrático.
Vínculos internacionales y advertencias sobre derechos fundamentales
En el terreno de las relaciones exteriores, el 64% de la población salvadoreña valora de manera positiva la influencia de los Estados Unidos en la región, superando la media latinoamericana del 57%. Esta sintonía se enmarca en la participación del país dentro del Escudo de las Américas, una iniciativa promovida por Washington para coordinar esfuerzos contra el tráfico ilícito de estupefacientes.
Sin embargo, la Corporación Latinobarómetro subrayó que los acuerdos bilaterales no aseguran por sí mismos soluciones de largo plazo. El informe alertó sobre las tensiones institucionales existentes, al definir a la conducción política salvadoreña como de corte autoritario. El organismo cuestionó el impacto que las medidas de excepción y el rigor punitivo tienen sobre las garantías individuales y el respeto hacia los derechos humanos.
Este modelo de seguridad en El Salvador se ha convertido en un punto de referencia recurrente en las discusiones de política pública en toda la región. Para los analistas en Paraguay, el fenómeno resulta de especial interés debido a las constantes discusiones sobre sistemas penitenciarios y combate al crimen transnacional en el Cono Sur. Las experiencias de mano dura generan un fuerte debate entre quienes priorizan la pacificación urbana inmediata y aquellos que advierten sobre el progresivo debilitamiento del Estado de derecho.
De este modo, la evolución de la seguridad en El Salvador continuará bajo la lupa de los organismos internacionales de justicia y de los gobiernos sudamericanos.
Datos clave
- Aprobación comunitaria: El 75% de la población salvadoreña considera que su país está venciendo a las redes criminales, frente a un escaso 18% de promedio regional.
- Desplome delictivo: El registro de vecindarios afectados por bandas y narcotráfico se redujo del 41% en 2020 al 9% en 2026.
- Respaldo al Ejecutivo: El presidente Nayib Bukele registra un 78% de confianza ciudadana, acompañado por altos índices en las fuerzas armadas y policiales.
- Alerta institucional: Pese a la conformidad social generalizada, el informe califica de autoritario al gobierno y advierte sobre el impacto en las libertades civiles.






