El acelerado retroceso de glaciares en Europa altera los paisajes alpinos y pone en jaque las reservas hídricas continentales. Una expedición científica determinó recientemente que la altitud del Monte Blanc se fijó en 4.807 metros sobre el nivel del mar, confirmando una trayectoria descendente en las últimas dos décadas. Asimismo, los informes técnicos en Suiza revelaron que la masa helada sufrió una merma crítica durante el último ciclo estival.
La nueva medición en la cumbre del Monte Blanc
Los integrantes de la Cámara Departamental de Agrimensores Expertos de Alta Saboya realizaron el relevamiento en la emblemática cumbre utilizando tecnología satelital, drones y georradares. Si bien la cota actual superó por casi dos metros al registro de 2023, quedó por debajo de las cifras verificadas en 2025 y a más de tres metros del récord obtenido en 2007. Los expertos aclararon que la roca basal permanece inalterada a unos 4.792 metros.
El titular del cuerpo de peritos, Jean des Garets, explicó que la cúspide registra oscilaciones constantes debido al viento y las precipitaciones previas. No obstante, el especialista remarcó que el promedio histórico de los últimos veinticinco años exhibe un declive sostenido. Durante el primer tramo de las observaciones las cotas siempre superaban los 4.808 metros, pero la situación cambió radicalmente en los relevamientos más recientes.
El severo retroceso de glaciares en el territorio suizo
La situación en las zonas de mayor altitud coincide con el crítico retroceso de glaciares documentado por la red Glacier Monitoring Switzerland. Las entidades científicas helvéticas informaron que las reservas de hielo perdieron un 5,5 por ciento de su volumen total durante 2026. Esta cifra representa la segunda caída anual más abrupta desde que existen registros oficiales en la región alpina.
El balance acumulado resulta todavía más alarmante al revisar la última década, periodo en el cual los macizos suizos cedieron cerca del 27 por ciento de su capacidad total. Escasas nevadas invernales combinadas con prolongadas olas de calor estivales dejaron la superficie helada sin su habitual manto protector. La ausencia de nieve desde comienzos del verano aceleró la absorción de calor sobre el terreno rocoso.
Consecuencias climáticas y riesgos a escala global
El director del organismo de monitoreo GLAMOS, Matthias Huss, advirtió públicamente que las formaciones de hielo alpino carecen de viabilidad si persisten las actuales condiciones atmosféricas. La línea de congelación se mantuvo por encima de los 4.000 metros durante más de dos meses, un lapso que duplicó los valores históricos normales. En sectores neurálgicos como el glaciar Aletsch, los técnicos detectaron mermas de espesor que alcanzaron trece metros.
El fenómeno del retroceso de glaciares no solo transforma los valles de montaña, sino que repercute directamente en los sistemas fluviales y marítimos del planeta. La pérdida de estas reservas de agua dulce incrementa los peligros de derrumbes e inundaciones repentinas en comunidades cordilleranas. A su vez, el aporte sostenido hacia los océanos profundiza la crecida del nivel del mar y amenaza las infraestructuras costeras internacionales.
Datos clave
- Cota del Monte Blanc: La última medición oficial fijó la altura en 4.807 metros, confirmando una tendencia a la baja respecto a los 4.810,90 metros alcanzados en 2007.
- Pérdida en Suiza: Los glaciares helvéticos perdieron el 5,5% de su volumen en 2026 y acumulan una reducción del 27% entre 2016 y 2026.
- Tecnología de medición: Peritos de Alta Saboya emplearon georradares, posicionamiento satelital y drones para mapear el hielo y la roca.
- Impacto ambiental: El persistente deshielo altera las reservas de agua dulce, eleva el nivel de los océanos y desestabiliza las laderas montañosas.






