Las refugiadas nicaragüenses que huyeron de la persecución política en su país enfrentan severas trabas para acceder a tratamientos esenciales de salud en el extranjero. Diversos testimonios revelan cómo la carencia de seguro estatal y episodios de discriminación agravan el cuadro de quienes padecen dolencias complejas como el cáncer mamario. La situación fue expuesta públicamente por pacientes y organizaciones civiles en San José.
La lucha de las refugiadas nicaragüenses ante la enfermedad
El calvario de Urania Castrillo Molina refleja la precariedad que viven decenas de personas exiliadas tras los conflictos sociopolíticos de 2018. Luego de desempeñarse durante más de tres décadas en tareas humanitarias para la Cruz Roja, fue declarada traidora por las autoridades de Managua tras negarse a acatar órdenes gubernamentales que le exigían desatender a manifestantes lesionados.
Al instalarse en territorio costarricense, Castrillo fue diagnosticada con cáncer de mama y debió someterse a una mastectomía. A la complejidad del posoperatorio se sumaron insultos xenófobos y demoras administrativas causadas por su falta de cobertura formal en el sistema sanitario. La mujer remarcó que las heridas corporales se entrelazan con el dolor moral de sufrir desprecio por su procedencia nacional.
La barrera lingüística y el laberinto administrativo
El problema de acceso a prestaciones médicas golpea con mayor rigor a las comunidades originarias desplazadas. Susana Marlei Cunningham, conocida como Mamá Tara, describió las dificultades que atraviesan los grupos indígenas miskitos radicados en barriadas populares como La Carpio. Muchas familias sufren demoras de varios días sin medicación debido a las derivaciones continuas entre centros de atención primaria.
A los impedimentos por falta de regularización documental se añade la incomprensión de las lenguas nativas. Cuando los pacientes no dominan el castellano a la perfección, el personal asistencial suele postergar las consultas bajo el argumento de que resulta dificultoso entender su habla. La combinación de pobreza, trabas burocráticas e incomunicación profundiza los riesgos sanitarios de esta población vulnerable.
Respuestas institucionales y límites de las redes de apoyo
Desde el Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud indicaron que la supuesta universalidad del sistema sanitario rige plenamente solo para los cotizantes. Por su parte, la Asociación Intercultural de Derechos Humanos precisó que la gratuidad irrestricta ampara únicamente a menores, gestantes y portadores de VIH. Las mujeres adultas con patologías crónicas quedan al margen si no disponen de recursos financieros suficientes.
Frente a este vacío, entidades civiles organizan brigadas comunitarias transitorias, aunque reconocen que estas iniciativas no reemplazan los tratamientos oncológicos o de control continuo. Entre las refugiadas nicaragüenses persiste el recuerdo de casos trágicos, como el fallecimiento de Carmelita Julio Pichi en 2023, cuya familia denunció negligencia y rechazo hospitalario previo. Pese a las solicitudes formales remitidas a la administración del seguro público para esclarecer estos hechos, las autoridades omitieron emitir comentarios al respecto.
Datos clave
- Urania Castrillo huyó de Nicaragua tras ser tachada de traidora por socorrer a heridos durante las manifestaciones sociales.
- La falta de seguro social y las demoras hospitalarias impiden que pacientes con enfermedades oncológicas reciban terapia a tiempo.
- Poblaciones indígenas como la comunidad miskita enfrentan trabas adicionales vinculadas al idioma y la marginación territorial.
- Organizaciones civiles denuncian que la atención sanitaria gratuita excluye a la mayoría de las mujeres adultas en situación de exilio.






