Los policías condenados por extorsión recibieron una pena de 26 años de cárcel en Honduras tras comprobarse que chantajearon a un ciudadano con una falsa orden de captura. La resolución fue dictada por un Tribunal de Sentencia contra José Manuel Soto Irías y Jayson Jusde Becam, antiguos miembros de la Dirección Policial de Investigaciones. El fallo judicial también contempló sanciones pecuniarias y la inhabilitación absoluta de ambos durante el tiempo que dure la pena carcelaria impuesta.
Interceptación y pedido irregular de dinero
El episodio que derivó en la causa judicial se originó a finales de noviembre de 2024 en las inmediaciones de la terminal de transporte de Comayagua. En ese sitio, los uniformados retuvieron a un comerciante afirmando que pesaba sobre él una investigación activa relacionada con rodados sustraídos.
Bajo la amenaza de ejecutar la privación de libertad, los intervinientes exigieron la entrega inicial de setenta mil lempiras. La víctima realizó un primer desembolso en efectivo por veinte mil lempiras para evitar ser encarcelada, según detalló la investigación del Ministerio Público.
Posteriormente, las pesquisas revelaron que existió un segundo encuentro a inicios de diciembre de 2024 en una estación de servicios, sitio en el cual el afectado entregó otros cinco mil lempiras. La constante presión económica motivó al comerciante a recurrir a las autoridades especializadas para radicar la denuncia correspondiente.
El operativo de la fiscalía contra los policías condenados por extorsión
Tras la acusación penal formalizada por la víctima, se coordinó una intervención inmediata para desarticular el esquema delictivo. La detención de los sospechosos fue concretada por la Agencia Técnica de Investigación Criminal junto a fiscales abocados a indagar delitos cometidos por servidores de la justicia.
Durante el proceso, el tribunal determinó que la conducta desplegada encajaba de manera plena en el delito extorsivo consumado por funcionarios estatales. Por este motivo, además del encierro carcelario, se fijó una multa individual equivalente a 21.320 lempiras para cada uno de los procesados.
Los montos correspondientes a la responsabilidad civil deberán ser cuantificados en la etapa posterior de ejecución de sentencia. Esta disposición legal busca garantizar una eventual restitución del perjuicio financiero sufrido por el denunciante durante las maniobras coercitivas de los agentes.
El impacto de la corrupción en las instituciones de seguridad
La Dirección Policial de Investigaciones constituye el brazo técnico de la policía hondureña encargado de resolver crímenes complejos y esclarecer delitos comunes. Cuando los cuadros de estas dependencias incurren en chantajes o abusos de poder, la confianza ciudadana en el sistema penal sufre un severo quebranto.
La gravedad de contar con policías condenados por extorsión refleja la necesidad permanente de filtros éticos y mecanismos de control interno en las fuerzas públicas de la región. En diversos países de América Latina, las denuncias contra agentes que desvían sus facultades legales representan uno de los principales obstáculos para afianzar el estado de derecho.
El desenlace de este juicio marca un precedente de severidad penal para los servidores públicos que utilizan indebidamente sus cargos. El proceso continuará ahora con los trámites correspondientes a la liquidación de las indemnizaciones civiles y las medidas accesorias impuestas por la magistratura.
Datos clave
- Pena ejemplar: el Tribunal de Sentencia impuso 26 años de encierro penitenciario para los dos exagentes policiales involucrados.
- Sanción económica: cada sentenciado deberá abonar 21.320 lempiras de multa, sumado al pago futuro de la responsabilidad civil.
- Modus operandi: los procesados exigieron dinero inventando una supuesta orden de captura vinculada con rodados ilegales.
- Intervención especializada: el arresto fue ejecutado por la Agencia Técnica de Investigación Criminal tras la denuncia de la víctima.






