Los factores hereditarios influyen de forma determinante en los casos de TDAH, alcanzando entre el 70% y el 80% de las incidencias registradas en la población pediátrica. Así lo reveló un reporte técnico divulgado por la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP) en el contexto de las actividades por el Día Nacional del TDAH, fecha que se conmemora cada 27 de octubre en España. La entidad médica alertó que este trastorno del neurodesarrollo afecta formalmente a una proporción de entre el 3% y el 7% de los estudiantes en edad escolar.
El informe oficial destaca que no se trata de un problema originado por una sola mutación aislada, sino por la interacción de múltiples factores que condicionan la maduración biológica del sistema nervioso.
La base biológica y factores de riesgo en los casos de TDAH
De acuerdo con la neuropediatra Cristina Castaño de la Mota, integrante del Grupo de Trabajo de Trastornos del Neurodesarrollo de la SENEP, la aparición del cuadro surge de la acumulación de numerosas variaciones genéticas. Estas anomalías biológicas inciden de manera directa en los circuitos cerebrales vinculados a la autorregulación, los tiempos de atención sostenida y la modulación motora en las personas afectadas.
Sin embargo, la carga hereditaria interactúa estrechamente con determinantes externos ocurridos durante el periodo de gestación. Entre los factores desencadenantes del entorno sobresalen el estrés prenatal severo, los partos prematuros y el contacto con sustancias dañinas como el tabaco durante la etapa de embarazo. Todos estos elementos actúan en conjunto y condicionan la manifestación clínica de los casos de TDAH a lo largo del crecimiento del niño.
Diferencias de género y retraso en las consultas clínicas
El relevamiento médico enfatiza que la sintomatología difiere notablemente según el sexo del paciente, lo que suele derivar en subdiagnósticos frecuentes entre las mujeres. En las niñas, el cuadro suele presentarse con signos de distracción o falta de concentración sin una agitación corporal evidente, lo que retrasa la consulta médica. Por el contrario, en los varones predominan perfiles con impulsividad manifiesta e hiperactividad motriz que alertan rápidamente a maestros y tutores.
Esta diferenciación genera que una gran cantidad de consultas profesionales comience recién en la etapa de la adolescencia, momento en el cual el nivel de exigencia educativa se eleva considerablemente. Asimismo, la institución científica calculó que cerca del 50% de las personas diagnosticadas manifiesta de forma paralela otras dificultades, como alteraciones anímicas, trastornos de conducta, problemas específicos de aprendizaje y estados severos de ansiedad.
El diagnóstico especializado de los casos de TDAH
La evaluación médica continúa siendo estrictamente interdisciplinaria y cualitativa en el ámbito clínico. Hasta el momento no existen exámenes de laboratorio ni mapeos genéticos directos que puedan confirmar por sí mismos la existencia del trastorno, por lo que resulta indispensable un examen minucioso del historial personal y del entorno social de cada menor.
Frente a este escenario, la SENEP solicitó a las autoridades sanitarias la apertura formal de un Área de Capacitación Específica (ACE) en Neuropediatría. Con esta herramienta se busca optimizar las competencias profesionales, estandarizar los protocolos médicos con los pediatras de atención primaria y garantizar un tratamiento temprano e integral.
Datos clave
- Impacto hereditario predominante: La predisposición genética interviene en una cifra estimada entre el 70% y el 80% de las personas diagnosticadas.
- Prevalencia escolar: El trastorno impacta formalmente en el rendimiento de entre el 3% y el 7% de los niños en etapa académica.
- Trastornos asociados: Cerca del 50% de los pacientes experimenta simultáneamente problemas de ansiedad, bajo rendimiento escolar y conductas desafiantes.
- Evaluación exclusivamente clínica: No existen análisis de sangre ni pruebas genéticas para dictaminar el trastorno de manera directa.






