El peso mexicano registró un retroceso mensual de 6,38 % frente al dólar durante el mes de septiembre, marcando su descenso más pronunciado desde mediados de 2024. Este comportamiento cambiario coincidió con un encarecimiento de 4,05 % a tasa anual en los precios al productor, de acuerdo con los registros oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. La moneda concluyó el noveno mes del año en 18,08 unidades por cada billete estadounidense.
Esta depreciación encarece de manera inmediata las compras internacionales para las industrias que dependen de insumos extranjeros. Aquellas empresas dedicadas a la manufactura y ensamblaje deben liquidar materias primas, maquinarias y piezas especializadas en la divisa norteamericana. Al requerir más moneda local para adquirir la misma cantidad de insumos, los márgenes operativos de las compañías sufren una reducción directa.
Impacto de la debilidad del peso mexicano en las compras
Las fluctuaciones repentinas obligaron al sector corporativo a modificar su ritmo de planificación operativa y financiera. Andrés Romero, director general de la firma de financiamiento Bridge Horizon, explicó que las organizaciones debieron ajustar sus métodos de trabajo. El directivo mencionó que las consultas de las empresas adquirieron un carácter de urgencia imprevisto ante las continuas variaciones cambiarias registradas en las últimas semanas.
Romero afirmó que firmas que previamente estructuraban sus calendarios por trimestre ahora necesitan revisar sus decisiones a plazos semanales. Según detalló, el movimiento de la divisa obliga a revaluar presupuestos, planes de compra y acuerdos con proveedores. El directivo puntualizó que resulta complejo fijar precios estables cuando el valor del billete verde varía entre el compromiso de compra y el desembolso final.
Vínculo comercial con Estados Unidos y balance exportador
La alteración cambiaria tiene un impacto notable debido a la profunda integración que une el aparato productivo local con los mercados internacionales. Estados Unidos se mantiene como el principal socio comercial del país, por lo que una parte sustancial de las cadenas fabriles depende de componentes foráneos. Cualquier encarecimiento en las importaciones repercute en la cadena de suministros de la región.
Aunque un debilitamiento del peso mexicano suele favorecer a las empresas que exportan sus productos al convertir los ingresos en dólares, el beneficio neto no es homogéneo. La ventaja competitiva se diluye si esas mismas industrias requieren piezas o bienes de capital fabricados en el exterior. Al encarecerse sus adquisiciones externas, el beneficio de vender afuera se neutraliza rápidamente por los sobrecostos de operación.
Pronósticos bancarios y presiones inflacionarias
El comportamiento de la divisa llevó a diversas entidades financieras a recalibrar sus modelos cambiarios para el cierre de 2026. La institución Société Générale fijó su cálculo en 18 unidades por dólar, mientras que la firma Morgan Stanley ubicó su previsión para el cuarto trimestre en 18,25 unidades. Paralelamente, el departamento de análisis de Banco Base ajustó su estimación a un nivel de 18,20 unidades.
Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco Base, señaló que la perspectiva de recortes adicionales en las tasas de interés de referencia continuará presionando la moneda. Este cuadro se complementa con un repunte en la inflación anual al consumidor, que se situó en 3,45 % en septiembre tras marcar 3,26 % en agosto. En ese sentido, analistas de Banamex advierten que el impacto de esta depreciación podría trasladarse a los precios finales hasta el año 2027.
Datos clave
- La moneda mexicana se depreció 6,38 % en septiembre y terminó el mes en 18,08 unidades por dólar estadounidense.
- Los precios al productor acumularon un alza anual de 4,05 % en el mismo período, según informó el Inegi.
- Las empresas importadoras debieron recortar sus plazos de planificación de trimestrales a semanales para contener costos.
- Entidades financieras globales proyectan que el tipo de cambio cerrará entre 18 y 18,25 pesos por dólar hacia finales de año.






