La vigencia y extensión de la pena de muerte en Cuba encendieron las alarmas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) durante su 197º período de sesiones desarrollado en Ciudad de Panamá. El organismo regional advirtió formalmente que la estructura del sistema penal cubano y sus textos ambiguos amenazan de forma directa el libre ejercicio de la libertad de expresión, reunión pacífica, asociación ciudadana y participación política en el país insular.
En su pronunciamiento oficial, la entidad continental cuestionó la falta de independencia del Poder Judicial cubano y reiteró su firme postura a favor de la erradicación definitiva de la pena capital en toda la región americana. Asimismo, la institución exigió la pronta excarcelación de los centenares de ciudadanos encarcelados por motivos de disidencia política bajo figuras procesales severas.
El alcance penal de la pena de muerte en Cuba
El Código Penal de la nación caribeña mantiene contemplada la sanción capital, a pesar de que no se registran fusilamientos ni ejecuciones formales desde el año 2003. Sin embargo, una reforma judicial sancionada en 2023 incrementó de 20 a 24 la cantidad de hechos ilícitos castigados con la pena máxima.
Las cuatro figuras delictivas incorporadas recientemente corresponden a delitos calificados como atentados contra la seguridad del Estado. Con esta modificación, más del cincuenta por ciento de los supuestos que habilitan la pena de muerte en Cuba responden a esta categoría jurídica, además de mantenerse vigente para casos agravados de asesinato.
El debate en torno a este castigo cobró fuerza renovada tras una reciente advertencia de la Fiscalía General de la República. El órgano acusador señaló que varios sospechosos de un presunto intento de incursión armada reportado a inicios de año podrían ser condenados a la sanción extrema. Sobre este escenario, el entonces presidente del Tribunal Supremo Popular, Rubén Remigio Ferro, reconoció la vigencia de la norma y la definió como un instrumento de defensa estatal ante amenazas ciudadanas.
Detenciones políticas y denuncias de organizaciones civiles
El cuestionamiento hacia la pena de muerte en Cuba coincide con un récord histórico de personas privadas de su libertad por cuestiones ideológicas. Según el registro de la organización no gubernamental Prisoners Defenders, al cierre de septiembre se contabilizaban 1.351 presos políticos en la isla, tras sumar 318 expedientes nuevos en doce meses.
El listado de detenidos abarca a defensores de derechos humanos, artistas, periodistas no oficiales, líderes opositores y ciudadanos comunes. Gran parte de estos encarcelamientos deriva de las multitudinarias manifestaciones del 11 de julio de 2021, cuando miles de personas se movilizaron en diversas localidades para reclamar mejoras socioeconómicas y libertades cívicas.
En consonancia con estas denuncias, la organización Freedom House ratificó a Cuba dentro del rango de países catalogados como no libres. La entidad le otorgó un puntaje de nueve sobre cien en su índice de libertades civiles, ubicándola con la peor evaluación institucional de todo el hemisferio occidental.
Exigencias de garantías procesales y monitoreo internacional
Organismos internacionales como Amnistía Internacional y Human Rights Watch denuncian de manera reiterada la utilización de tipos penales abiertos, tales como sedición, desacato, desórdenes públicos y propaganda contra el orden constitucional, para criminalizar las protestas y la oposición pacífica.
Aunque el Estado cubano permanece fuera de la Organización de los Estados Americanos (OEA) desde 1962, la CIDH conserva competencias plenas para fiscalizar las violaciones a los derechos humanos en su territorio. Ante la gravedad de la situación carcelaria, los expertos internacionales insisten en la urgencia de suprimir la pena máxima y restablecer garantías judiciales elementales.
Datos clave
- Reforma punitiva: En 2023 se aumentaron a 24 los delitos sancionables con la pena capital, sumando cuatro tipos penales vinculados a la seguridad del Estado.
- Población penitenciaria: La organización Prisoners Defenders reportó un récord de 1.351 personas detenidas por causas políticas en la isla caribeña.
- Postura internacional: La CIDH exigió la derogación de la sanción suprema, la liberación inmediata de los opositores y el cese de normas ambiguas que criminalizan derechos esenciales.






