Las obras de Miguel Dávila forman parte de una destacada exposición antológica que conmemora los cien años de su nacimiento en la Casa Nacional del Bicentenario de Buenos Aires. La exhibición, titulada Tercer orden, reúne cerca de un centenar de creaciones que recorren seis décadas ininterrumpidas de labor plástica. Con la curaduría del especialista Joaquín Rodríguez, la propuesta invita a redescubrir la evolución de una figura fundamental de las artes visuales sudamericanas.
El montaje propone una mirada cronológica articulada con diálogos visuales entre diversas épocas del creador. A través de este diseño espacial, quienes asisten pueden identificar la constante presencia de figuras duplicadas, paisajes norteños y elementos de raíz mitológica que poblaron sus lienzos a lo largo de los años.
Formación técnica y las obras de Miguel Dávila
Nacido en La Rioja, el artista consolidó sus conocimientos en el Instituto Superior de Artes Plásticas dependiente de la Universidad Nacional de Tucumán. En aquellos talleres formativos compartió espacios de aprendizaje con referentes de la talla de Lino Enea Spilimbergo, Pompeyo Audivert y Lajos Szalay. Esa rigurosa instrucción técnica le permitió desarrollar un dominio magistral del oficio antes de entregarse a exploraciones más intuitivas.
En testimonios dejados durante la década de 1970, el pintor explicaba que prefería dejarse llevar por la fuerza de la imagen sobre la tela, sin apresuramientos. Su método no respondía al azar, sino a una profunda comprensión del manejo de densidades, empastes y transparencias. El resultado evidencia un prolongado proceso de investigación pictórica que transformó sus recursos formales sin apartarse jamás de sus preocupaciones conceptuales.
El periplo europeo y la experimentación figurativa
Durante el año 1961, una beca otorgada por el Fondo Nacional de las Artes posibilitó su traslado formativo a París. En la capital francesa compartió taller con Ernesto Deira y se integró al efervescente movimiento de la Nueva Figuración, junto a colegas como Rómulo Macció, Luis Felipe Noé y Jorge de la Vega. Aquella vivencia cosmopolita marcó un hito en su tratamiento estético.
A pesar de la influencia del informalismo europeo, las obras de Miguel Dávila mantuvieron anclajes con el imaginario de su tierra natal. Entre sus composiciones de ese período aparecieron referencias rurales vinculadas a mitos populares y osamentas desérticas. Hacia finales de los años sesenta, aquellas búsquedas derivaron en representaciones fragmentadas, donde las manos y los rostros asumían el protagonismo anatómico.
Con la llegada de los años setenta y ochenta, el artista incorporó soportes de madera debido a encargos murales de gran escala. En esa etapa cobraron relevancia las urbes imaginarias, las cúpulas arquitectónicas y las estructuras geométricas. Pese a residir en grandes metrópolis, los paisajes de La Rioja continuaron emergiendo en sus telas como una manifestación de estados anímicos más que como simples postales geográficas.
Trayectoria institucional y legado en exhibición
Más allá de su labor de taller, el creador desempeñó un rol cívico relevante como director fundacional del Museo Municipal de Bellas Artes de La Rioja entre 1958 y 1960. De manera complementaria, ejerció la docencia durante más de tres décadas y cosechó distinciones como el Gran Premio de Honor del Salón Nacional de Pintura en 1981.
La exhibición abierta al público incluye desde dibujos iniciales de 1949 hasta óleos, tintas, grabados, monocopias y cortometrajes experimentales. El recorrido concluye con La mirada ajena, pieza que dejó inacabada en 2009, año de su fallecimiento. Esta muestra permite apreciar el valor histórico que guardan las obras de Miguel Dávila para la cultura regional y el coleccionismo contemporáneo.
Datos clave
- Cien creaciones: la muestra Tercer orden abarca seis décadas completas de trayectoria plástica del artista argentino.
- Acceso libre: el público puede visitar la exposición en la Casa Nacional del Bicentenario de Buenos Aires hasta el 27 de noviembre.
- Vínculo vanguardista: el pintor integró la corriente de la Nueva Figuración tras radicarse en París durante los años sesenta.
- Pieza póstuma: la exhibición finaliza con una pintura incompleta realizada en 2009, poco antes de su deceso.






