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La neurociencia de la música explica cómo las canciones moldean la identidad y las emociones

Redaccion BM Online•2 de noviembre de 2026 a las 01:10 a. m.•Estados Unidos

Portada del libro El pensamiento musical de Susan Rogers y Ogi Ogas junto a una pila de libros coloridos.

La neurociencia de la música permite comprender por qué ciertas melodías logran conmover profundamente a una persona mientras que para otra resultan totalmente indiferentes. Este fenómeno es explorado por la investigadora Susan Rogers y el neurocientífico Ogi Ogas en su reciente obra titulada El pensamiento musical. A través de este análisis, los especialistas demuestran que las preferencias sonoras no responden a una casualidad cultural, sino a conexiones cerebrales e historias personales singulares.

El perfil individual del oyente y la neurociencia de la música

Los autores proponen el concepto del Perfil del Oyente, una estructura que sintetiza cómo cada cerebro reacciona ante ritmos, timbres y texturas particulares. Este modelo describe siete dimensiones concretas que determinan los puntos óptimos donde un individuo experimenta un impacto emocional potente. Lejos de ser un patrón estándar, cada ser humano posee una cartografía cerebral irrepetible que condiciona sus elecciones acústicas cotidianas.

Susan Rogers construyó esta mirada a partir de una doble faceta profesional inusual en el ámbito científico. Antes de formarse en neurociencia cognitiva, trabajó durante años como ingeniera de sonido de Prince durante la emblemática etapa de Purple Rain y produjo a bandas como Geggy Tah. Esa prolongada trayectoria en consolas de grabación le permitió conectar la rigurosidad analítica con las reacciones reales de músicos y oyentes en los estudios.

La relación entre novedad, familiaridad y aceptación pública

La obra examina con detenimiento la tensión constante que existe entre las composiciones convencionales y las propuestas experimentales. De acuerdo con las investigaciones expuestas, la máxima popularidad de una pieza musical suele concentrarse en un territorio intermedio entre lo plenamente conocido y los sonidos totalmente inéditos. Este punto de equilibrio permite que la persona reconozca patrones amigables mientras procesa pequeñas dosis de innovación acústica.

Este fenómeno de recepción colectiva evoluciona además con el paso de las distintas épocas. Rogers plantea la existencia de un mecanismo mental al que denomina cerebro productor discográfico, el cual opera de manera subconsciente al evaluar una pista. Elementos que en una década generaron desconcierto terminan convirtiéndose con el tiempo en recursos habituales y familiares para las siguientes generaciones de melómanos.

Placeres culpables y la construcción de la identidad personal

Uno de los capítulos más reveladores aborda los denominados placeres culpables, entendidos como la fricción entre la emoción sincera y las expectativas del entorno social. Cuando una canción genera deleite pero provoca pudor admitirlo, entra en conflicto el gusto genuino con la imagen pública que se pretende proyectar ante la comunidad. La investigación enlaza este dilema con la teoría de Donald Winnicott sobre las tensiones entre el verdadero y el falso yo.

De este modo, los cambios en las preferencias sonoras no son meras modas superficiales, sino que reflejan procesos evolutivos internos de cada etapa vital. Diversos estudios empíricos confirman que una transformación en el repertorio personal suele evidenciar cambios profundos en las relaciones afectivas y en la propia madurez biológica. El estudio de la neurociencia de la música evidencia que los gustos no admiten jerarquías artísticas, pues cada perfil individual responde a vivencias y sensibilidades imposibles de duplicar.

Datos clave

  • Enfoque científico e industrial: La investigadora Susan Rogers, exingeniera de sonido de Prince, desarrolló el modelo del Perfil del Oyente combinando producción musical con neurociencia cognitiva.
  • Siete dimensiones sonoras: El libro describe cómo la arquitectura cerebral, la memoria afectiva y los timbres particulares construyen una experiencia acústica única para cada individuo.
  • Punto óptimo de popularidad: Las canciones con mayor aceptación pública equilibran elementos familiares con dosis moderadas de novedad compositiva.
  • Dilema del placer culpable: La vergüenza por disfrutar ciertos temas revela la tensión entre la respuesta instintiva personal y la validación social externa.

Fuente: infobae.com

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