La llegada de tropas salvadoreñas en Haití provocó el repliegue de grupos armados y generó una fuerte expectativa favorable en la población civil, según afirmó el diplomático Edwin Paraison. El contingente militar fue enviado por disposición del presidente salvadoreño Nayib Bukele tras la desaparición de cuatro técnicos de ese país en territorio caribeño. La intervención busca contener a las organizaciones delictivas que dominan sectores estratégicos de la capital y las rutas comerciales.
El exrepresentante consular haitiano en República Dominicana explicó que los cabecillas del crimen organizado comenzaron a mostrar signos de preocupación ante la nueva presencia militar. La fuerza especial concentra sus tareas de búsqueda y patrullaje en un corredor clave que abarca las localidades de Croix-des-Bouquets, Ganthier y Fonds-Parisien, áreas que permanecían bajo control casi total de las bandas armadas.
El impacto de las tropas salvadoreñas en Haití sobre las pandillas
De acuerdo con los datos brindados por Paraison al diario Hoy, se registraron desbandadas en facciones notorias como la comandada por Joseph Wilson, alias Lanmo Sanjou. De igual manera, se detectaron movimientos defensivos en la estructura delictiva dirigida por Claudy Celestin, conocido en el ámbito criminal bajo el alias de Chen Mechan. Es la primera ocasión en varios años en que se percibe temor explícito entre los jefes de estas estructuras territoriales.
La misión militar contempla un contingente de 2.000 soldados salvadoreños integrados en la Fuerza de Supresión de Pandillas. La búsqueda prioritaria de los cuatro especialistas desaparecidos se realiza en un escenario complejo, donde las autoridades temen desenlaces fatales debido a la violencia con la que operan estos grupos en la periferia de Puerto Príncipe.
Mandato internacional y antecedentes de la crisis
El despliegue militar responde a tres condiciones fijadas por Nayib Bukele en 2024 para autorizar el envío de fuerzas armadas al exterior. Esos requisitos incluían un mandato formal del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la aprobación expresa del gobierno haitiano y el financiamiento operativo de la comunidad internacional, criterios que se consideran vigentes para la misión.
Aunque el envío de las tropas salvadoreñas en Haití cuenta con un masivo respaldo de la ciudadanía local, surgieron observaciones institucionales respecto a la cadena de mando. Sectores políticos señalaron que los soldados responden de forma directa a la cúpula militar de El Salvador y no a la estructura unificada de la misión de paz, según consignó el periódico Listín Diario.
La crisis de seguridad se arrastra desde el magnicidio del presidente Jovenel Moïse, ocurrido hace seis años. Pese a que la ONU aprobó hace tres años una fuerza multinacional encabezada por policías de Kenia, la iniciativa previa no logró recuperar territorios ni concretar la captura de cabecillas de alto perfil, lo que agotó la paciencia social.
Extorsión económica y desabastecimiento comercial
Las redes delictivas basan su poder económico en el cobro de peajes ilegales y la extorsión sistemática a comerciantes locales y transportistas de carga internacional. Los camiones con mercaderías procedentes de República Dominicana enfrentan pagos forzosos de aproximadamente 5.000 dólares estadounidenses por semana para transitar por la carretera binacional.
Este esquema de presión financiera incrementa los costos logísticos y encarece de manera directa los productos esenciales que adquiere la población haitiana. Paraison remarcó que las tropas salvadoreñas en Haití tienen el desafío de reactivar el tránsito seguro de alimentos e insumos para mitigar la emergencia humanitaria que azota a la nación.
Datos clave
- Efectivos desplegados: Un contingente de 2.000 soldados de El Salvador opera en zonas críticas de Puerto Príncipe.
- Motivo de la incursión: Búsqueda de cuatro técnicos salvadoreños emboscados y combate frontal a pandillas armadas.
- Líderes replegados: Se reportaron deserciones en grupos dirigidos por los cabecillas Lanmo Sanjou y Chen Mechan.
- Impacto económico: Las bandas cobraban hasta 5.000 dólares semanales a transportistas dominicanos en peajes ilegales.






